OPINIÓN JEZIRET GALLARDO

El asedio a Jenin

Las incursiones israelíes en distintos poblados palestinos para socavar a la resistencia palestina se han vuelto cada vez más frecuentes, en Jenin, se vivió esta semana el ataque más violento visto en Cisjordania desde la Segunda Intifada.

El ejército israelí lanzó una operación a gran escala el 3 de julio que dejó al menos diez personas muertas y decenas heridas, es probable que aumente el número de muertos.
El ejército israelí lanzó una operación a gran escala el 3 de julio que dejó al menos diez personas muertas y decenas heridas, es probable que aumente el número de muertos.Créditos: EFE
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El 11 de mayo murió asesinada Shireen Abu Akleh por una bala que un francotirador israelí disparó contra ella deliberadamente. Shireen, cubría una incursión que el ejército israelí llevaba a cabo en el campamento de refugiados de Jenin, incursiones que se han vuelto cada vez más frecuentes y brutales en el último año. Pero, lo ocurrido entre el 3 y el 4 de julio, fue algo que no se había vivido en los últimos 20 años, es decir, desde la Segunda Intifada.

Comparar los hechos de los días pasados con la Segunda Intifada son palabras mayores. En el año 2000, los palestinos, descontentos con el avance de la colonización tras haber firmado los Acuerdos que se suponía serían la ruta para recuperar la soberanía sobre su territorio, iniciaron una revuelta en busca de la liberación. Lo que inició en Jerusalén, se expandió por todo Cisjordania, a Jenin, la guerra llegó en el 2002. Por supuesto, la respuesta israelí fue contundente e invadió distintas ciudades, poblados y campos de refugiados. Entre los años 2000 y 2005 de la Segunda Intifada murieron miles y lejos de lograr la liberación, las medidas de la ocupación diezmaron más los derechos de los palestinos. 

Ahora, dos décadas después, Israel, como parte de la operación “Break the Wave” que comenzó hace dos años como una estrategia para desarticular a los grupos de la resistencia, lanzó la mayor ofensiva vista en Cisjordania desde la Segunda Intifada con el fin de atajar a las Brigadas de Jenin, uno de los grupos de la resistencia de reciente creación que tienen como sede el campo de refugiados de Jenin, donde viven unas 14 mil personas.

Para ello, realizó ataques aéreos con drones (desde 2006 no se habían usado), entraron al campo unos 100 vehículos militares y alrededor de 1,000 soldados; las entradas al campo fueron bloqueadas y se impidió el paso de ambulancias; cortaron la luz, telecomunicaciones y agua a todos los residentes como castigo colectivo. El saldo fue de diez personas asesinadas, más de 100 heridos y miles de desplazados, las familias fueron obligadas a dejar sus casas con las manos arriba.

El mes pasado en otra ofensiva israelí al campo de Jenin hubo seis muertos y 90 heridos y, en general, las incursiones militares en distintas ciudades y comunidades palestinas se han vuelto más frecuentes durante el último año, así como las operaciones y el nivel de sofisticación de la resistencia palestina, en otra nota ya hablábamos del caso de Nablus y The Lion’s Den.

Hay que señalar que los grupos de la resistencia han surgido como respuesta ante la realidad cada vez más crítica, es decir, como una consecuencia directa de la ocupación israelí que asfixia más y más a las familias palestinas y sus medios de vida en un sistema de apartheid ejecutado por el ejército y los colonos que, adoctrinados bajo la ideología sionista y traídos desde todos los rincones del mundo, son igual o más importantes para implantar este sistema colonial.

Ejemplo de esta situación crítica es el Plan E1 del que escribí en octubre de 2022 sobre el que la Casa Blanca ha pedido al gobierno israelí postergar su ejecución, pues sería el plan que dividiría definitivamente a Palestina por la mitad haciendo inviable un futuro Estado palestino, pero también el reciente anuncio que a mediados de junio confirmó que se construirán 4,500 unidades habitacionales ilegales para colonos judíos en suelo palestino que se sumarán al casi medio millón de colonos que ya vive en territorio palestino.

Mientras que Estados Unidos lanza comunicados públicos que reconocen que construir asentamientos en territorio ocupado es un obstáculo para la paz (además de ser ilegal en el Derecho Internacional), en privado da luz verde a los gobiernos sionistas para construirlos; y, para los palestinos que sufren a diario los efectos del apartheid, la indiferencia y la doble moral de la comunidad internacional, significa que la lucha por la liberación debe continuar.

Así, el ciclo de violencia originado por la ocupación israelí ha orillado a los jóvenes a tomar las armas y sumarse a las filas de la resistencia. La ira de los jóvenes hace que prefieran morir que seguir viviendo bajo el yugo del opresor, los síntomas de una Tercera Intifada llevan largo tiempo anunciándose. Pero el opresor siempre buscará maneras de justificar sus acciones, en este caso llamando a lo ocurrido en el campamento de Jenin una “operación antiterrorista”.

Tal como lo señala la investigadora palestina, la doctora Yara Hawari, lo ocurrido en Jenin busca socavar a la resistencia palestina, sin embargo, mientras siga la ocupación y el sistema de apartheid, siempre habrá resistencia. Recordemos que los residentes del campo de refugiados de Jenin son los descendientes de los palestinos que fueron desposeídos de sus hogares en 1948, cuando Israel proclamó su fundación sobre territorio palestino con el apoyo de Occidente.