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La prohibición de la venta de animales vivos en el Mercado de Sonora ya es una realidad. Luego de años de denuncias por maltrato animal, crueldad, hacinamiento y comercio ilegal. Activistas celebran el avance, aunque advierten que el reto ahora es evitar que esta práctica migre a la clandestinidad y se replique en otros mercados de la Ciudad de México.
Un amparo para obligar a cumplir la ley
Susana Ramírez, directora de la asociación Va Por Sus Derechos, explicó que el cumplimiento de la prohibición no fue voluntario, sino resultado de un proceso legal complejo. “Desgraciadamente tuvimos que recurrir a la promoción de un amparo para que se pudiera ejecutar la ley. Imagínate qué terrible”, señaló en entrevista.
La activista subrayó que las condiciones en las que se encontraban los animales eran incompatibles con cualquier estándar de bienestar: “maltrato, hacinamiento, crueldad, venta ilegal y otras cosas que también en el amparo dejamos ver que era insalubre para el mismo ser humano”.
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Resistencia de comerciantes y cambio de giro obligatorio
Ramírez detalló que los locatarios se opusieron inicialmente a la medida, argumentando afectaciones a su derecho al trabajo. Sin embargo, el fallo judicial fue claro. “El tribunal superior fue muy exacto en decir que tienen que cambiar de giro para preservar su derecho al trabajo. Solamente no pueden vender animales vivos”, explicó.
La directora de la asociación afirmó que existía pleno conocimiento de las irregularidades por parte de los comerciantes:
“Ellos lo saben, ellos están conscientes y tan conscientes desde que pues lo siguen haciendo muy por debajo del agua”.
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Un problema que va más allá del Mercado de Sonora
Para Susana Ramírez, el caso del Mercado de Sonora es solo una muestra de un fenómeno mucho más amplio en México.
“Vendían o se sigue vendiendo animales clandestinamente que permanecen en la lista de animales en peligro de extinción”, advirtió, al señalar que era posible conseguir desde grandes felinos hasta reptiles sin ningún tipo de control.
Por ello, insistió en que las autoridades deben asumir su responsabilidad:
“Alguien tiene que hacer valer la ley y las autoridades se deben de poner las pilas en ese sentido”.
Verificación del cumplimiento y primeros resultados
Tras el fallo unánime del tribunal, los comerciantes tuvieron como fecha límite el 29 de diciembre para retirar a los animales vivos. Ramírez aseguró que su organización dio seguimiento puntual al proceso.
“El 30 estuvimos ahí observando que efectivamente ningún local del mercado de Sonora tuviera venta de animales”, relató, aunque reconoció que se detectó un solo local con algunos animales, el cual aseguró que cerraría definitivamente.
