Tras recibir un diagnóstico de asma, es fundamental entender qué es la enfermedad, cómo actúa en el organismo y qué medidas tomar para mantenerla bajo control. El objetivo principal es aprender a convivir con el asma con el menor número de crisis posible y mejorar la calidad de vida del paciente con asma desde el inicio del tratamiento.
¿Qué es el asma y cómo afecta al cuerpo?
El asma es una enfermedad que afecta principalmente a los bronquios y bronquiolos, provocando inflamación, exceso de moco y estrechamiento de las vías respiratorias. Esto dificulta el paso del aire y genera síntomas como tos, sibilancias y dificultad para respirar.
De acuerdo con especialistas del Hospital Clínic de Barcelona, en el asma la pared bronquial se inflama, el músculo se contrae y el espacio para el paso del aire se reduce, lo que complica la respiración normal en pacientes con asma.
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Síntomas y crisis asmáticas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los síntomas más comunes del asma incluyen tos persistente, opresión en el pecho y dificultad respiratoria. En casos graves, el asma puede provocar crisis en las que la persona no puede hablar con normalidad.
En crisis severas de asma, incluso pueden presentarse labios azulados y pérdida del conocimiento, por lo que es indispensable acudir a urgencias ante un episodio crítico de asma.
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Tratamiento del asma y uso correcto de inhaladores
El tratamiento del asma se basa en el uso de medicamentos antiinflamatorios y broncodilatadores. Los especialistas destacan que el asma puede mantenerse controlado si se sigue correctamente la medicación indicada.
“La medicación de la que disponemos para el asma es muy eficaz y el asmático puede llegar a estar sin síntomas”, señalan especialistas del Hospital Quirón de Madrid sobre el control del asma.
La mayoría de los tratamientos del asma se administran mediante inhaladores, por lo que es clave aprender la técnica correcta para asegurar su efectividad en el control del asma.
Tipos de medicamentos para el asma
En el tratamiento del asma se utilizan:
- Antiinflamatorios, que reducen la inflamación en los bronquios.
- Broncodilatadores, que facilitan la entrada de aire al relajar los músculos bronquiales.
Estos medicamentos son esenciales para el manejo del asma, ya que ayudan a prevenir crisis y mejorar la función respiratoria en pacientes con asma.
Prevención y control del asma
Evitar desencadenantes como polvo, polen, humo o contaminación es clave en el control del asma. Además, mantener un estilo de vida saludable y seguir el tratamiento médico reduce significativamente las crisis de asma.
El control adecuado del asma permite a la mayoría de los pacientes llevar una vida normal si cumplen con su tratamiento y evitan factores de riesgo del asma.
El asma no tiene cura, pero sí puede controlarse eficazmente con tratamiento adecuado, educación del paciente y prevención de desencadenantes. Entender el asma es el primer paso para evitar crisis y mejorar la calidad de vida, ya que con el manejo correcto del asma, es posible vivir sin limitaciones. El asma requiere seguimiento constante, pero con información adecuada, tratamiento correcto y prevención, el asma puede mantenerse bajo control y permitir una vida plena pese al diagnóstico de asma.
Con información de EFE.
