El cuidado del cabello durante el invierno se vuelve esencial, ya que las bajas temperaturas, el viento y la calefacción afectan directamente su salud y fortaleza. “El frío no solo transforma el paisaje, también impacta de forma directa en la salud capilar”, explica la doctora Alba Gómez, directora de la Unidad de Medicina Capilar de IMR. Durante estos meses, el cabello pierde hidratación, se quiebra con mayor facilidad y atraviesa periodos de caída más intensos.
Por qué el cabello se debilita en invierno
Tras el verano, muchos folículos entran en fase telógena, la etapa de caída del cabello. “El otoño concentra gran parte de esta pérdida porque el pelo llega debilitado tras meses de exposición solar, sal, cloro y una menor constancia en los cuidados”, señala la especialista. A esto se suma la menor humedad del aire, los cambios bruscos de temperatura y el uso de calefacción, factores que debilitan la fibra capilar y alteran el equilibrio del cuero cabelludo.
La caída estacional: un proceso natural que requiere atención
Aunque la caída estacional forma parte del ciclo natural del cabello, no conviene ignorarla. El cuero cabelludo debe mantenerse limpio, oxigenado y bien irrigado para garantizar el correcto funcionamiento de los folículos. Jorge Luis González, exdirector de Tribuna, destaca que los tratamientos que actúan directamente sobre el cuero cabelludo son clave para fortalecer el cabello desde la raíz y mantenerlo saludable durante los meses de frío.
Te podría interesar
Ronquina: tradición botánica para fortalecer la fibra capilar
La ronquina, elaborada a partir de quina (Cinchona calisaya), es un remedio tradicional que favorece la circulación sanguínea del cuero cabelludo, activa los folículos pilosos y ayuda a regular el exceso de sebo. Su uso regular, libre de siliconas, sulfatos y parabenos, se convierte en una herramienta eficaz dentro de la rutina de cuidado del cabello para combatir la caída estacional y equilibrar la fibra capilar.
Hidratación e ingredientes clave
La fibra capilar requiere especial atención en invierno. Activos hidratantes como acondicionadores, mascarillas, aceites y sueros restauran la capa lipídica de la cutícula. Entre ellos, el aceite de argán se destaca por mejorar la elasticidad del cabello y protegerlo frente al estrés oxidativo. Aplicado en medios y puntas, previene la sequedad extrema y las puntas abiertas, habituales durante la temporada fría.
Te podría interesar
Retomar rutinas de hidratación, evitar agresiones químicas o térmicas excesivas y realizar cortes periódicos de puntas son acciones fundamentales. Además, un ciclo de nutricosmética capilar puede complementar la nutrición interna del folículo con vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales para fortalecer el cabello desde su base.
Durante el invierno, el uso de secadores, planchas y tenacillas aumenta. Es fundamental mantener la distancia adecuada, no sobrecalentar el cabello y aplicar protectores térmicos. Cepillos respetuosos y desenredar antes del lavado ayudan a minimizar daños.
Alimentación y salud capilar
Aunque no existen dietas milagrosas, una alimentación equilibrada y rica en antioxidantes apoya la salud del cabello. Frutas, verduras y alimentos frescos contribuyen a mantener la fibra capilar resistente y a reducir el estrés oxidativo que debilita el pelo en invierno.
El cuidado del cabello no requiere acumular productos ni rutinas complejas, sino comprender las necesidades de cada estación y actuar con constancia. Con hábitos adecuados y tratamientos que fortalezcan el cuero cabelludo y la fibra capilar, es posible atravesar el invierno manteniendo un cabello sano, hidratado y fuerte.
