Los astrónomos reportan que el cometa interestelar 3I/ATLAS representa una muestra única de hielo formado alrededor de otra estrella fuera de nuestro vecindario.
El objeto, detectado en una trayectoria hiperbólica, permitió un operativo científico global para desentrañar los secretos de los sistemas planetarios distantes en la Vía Láctea.
¿Cuál es el origen del cometa interestelar 3I/ATLAS?
De acuerdo con un estudio liderado por Martin Cordiner del NASA Goddard Space Flight Center, este cuerpo celeste es un fragmento preservado de un sistema planetario antiguo que se formó hace 10 o 12 mil millones de años. Los análisis espectroscópicos realizados con el Telescopio Espacial James Webb revelaron que su composición elemental es totalmente distinta a cualquier cuerpo conocido en el Sistema Solar.
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Por su parte, la investigación de Luis E. Salazar Manzano, de la Universidad de Michigan, destaca que el agua en este objeto interestelar presenta un enriquecimiento de deuterio sin precedentes. Los datos del observatorio ALMA muestran que el agua es 40 veces más rica en deuterio que la de los océanos terrestres y supera por un factor de 30 a los cometas locales. Este apoyo tecnológico permitió identificar que el objeto nació en condiciones extremadamente frías.
Hallazgos sobre el clima y formación estelar antigua
La evidencia isotópica sugiere que el cometa interestelar 3I/ATLAS se condensó a temperaturas inferiores a los 30 Kelvin (-243 grados Celsius). Este entorno de formación, según el equipo de Cordiner, era relativamente pobre en metales y se situó en los albores de la historia de nuestra galaxia. El clima químico de su lugar de origen estaba marcado por una intensa formación de estrellas masivas antes de la evolución química que dio lugar al Sol.
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La proporción de carbono-12 y carbono-13 en el monóxido de carbono del objeto también excede los valores típicos encontrados en nubes interestelares cercanas o discos protoplanetarios. Para los autores del estudio, esto implica que el cometa es un testigo directo de la química de hielos volátiles que existía en la Vía Láctea joven, permitiendo comparar la diversidad de procesos de formación planetaria.
Un vestigio de la Vía Láctea primitiva
El análisis concluye que la presencia de moléculas ricas en volátiles en el objeto demuestra la existencia de una química compleja y potencialmente prebiótica en otros sistemas estelares desde hace eones. A diferencia de los cometas del Sistema Solar, que sufrieron un mayor procesamiento térmico, el cometa interestelar 3I/ATLAS parece haber mantenido su estado original debido a un origen en regiones mucho más distantes y gélidas de su disco natal.
Entender a este cometa ofrece una oportunidad rara para asomarse a los cimientos de mundos alienígenas que nunca podremos visitar directamente. Gracias a la precisión de las mediciones de Cordiner y Salazar Manzano, hoy sabemos que la historia de la materia sólida en el cosmos es mucho más diversa de lo que imaginábamos para el cometa interestelar 3I/ATLAS.
