Científicos internacionales, encabezados por la investigadora Teresa Paneque-Carreño y el doctorando Luis Salazar Manzano, identificaron que el cometa interestelar 3I/ATLAS procede de un entorno estelar mucho más gélido que el Sistema Solar.
El hallazgo se logró tras medir niveles excepcionales de agua deuterada (agua semipesada) en el material del cometa, confirmando que este objeto es un "fósil" químico de un sistema planetario ajeno al nuestro.
¿Cómo determinó el observatorio ALMA el origen del 3I/ATLAS?
La investigación utilizó la potencia del observatorio ALMA, ubicado en Chile, para analizar la composición molecular del cometa. La clave reside en la proporción de agua deuterada: mientras que en los cometas de nuestro Sistema Solar existe una molécula de agua semipesada por cada 10 mil de agua común, en el 3I/ATLAS esta concentración es 30 veces mayor.
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Esta cifra supera en más de 40 veces la proporción hallada en los océanos terrestres. Luis Salazar Manzano, coautor del estudio, afirmó que estas observaciones demuestran que las condiciones de formación de nuestro Sistema Solar son muy distintas a cómo evolucionaron otros sistemas en la Vía Láctea.
Descubren temperaturas extremas en su sistema natal
El estudio vincula la alta concentración de deuterio con procesos químicos que solo ocurren en entornos de frío extremo. Según Salazar Manzano, la producción de esta variante del agua suele requerir temperaturas inferiores a los 30 grados kelvin (aproximadamente 243 °C bajo cero).
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El análisis sugiere dos escenarios de nacimiento para las estrellas:
- En cúmulos: La radiación de estrellas masivas cercanas eleva la temperatura entre 20 y 30 kelvin.
- En aislamiento: Las temperaturas rondan los 10 kelvin (263 °C bajo cero).
La evidencia química apunta a que el entorno natal del 3I/ATLAS fue significativamente más frío que la nube en la que nació el Sol, reforzando la teoría de que proviene de una formación estelar aislada.
¿Qué revelan los cometas interestelares sobre otros mundos?
Aunque la reconstrucción orbital no permite señalar con precisión a la estrella "madre" del cometa, su composición sirve como una huella dactilar de la historia galáctica.
La concentración de agua deuterada es una herramienta fundamental para entender el nacimiento de otros mundos, ya que este elemento se formó durante el propio Big Bang.
Teresa Paneque-Carreño, investigadora principal del programa, expresó que cada cometa interestelar funciona como un mensajero que trae consigo "un poco de la historia y los fósiles de otro lugar", permitiendo a la humanidad conocer la diversidad química de la galaxia sin salir de nuestro vecindario cósmico.
