En las últimas semanas, el objeto interestelar 3I/ATLAS ha acaparado la atención de la comunidad científica y astronómica, pues su comportamiento ha despertado gran interés debido a ciertas particularidades que ha demostrado desde su descubrimiento.
Entre los aspectos más llamativos se encuentra su anticola, que parece apuntar hacia el Sol en lugar de alejarse, además de un aumento en su velocidad y cambios de trayectoria. Estos fenómenos han dado pie a que, en algunos círculos, incluso entre expertos en la materia, se plantee la posibilidad de que se trate de una estructura artificial.
Sin embargo, una evidencia reciente recogida por un observatorio africano ha brindado nuevos detalles que podrían derrumbar todas las teorías en torno a su origen. Muchos astrónomos sostenían que se trataba de un objeto natural y no de una posible sonda enviada por una civilización distante o de algún tipo de nave extraterrestre.
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Esta sería la evidencia que confirmaría el origen natural de 3I/ATLAS
El telescopio MeerKAT, ubicado en Sudáfrica, detectó recientemente señales de absorción de radicales hidroxilo (OH) en el objeto interestelar 3I/ATLAS, específicamente en las frecuencias de 1.665 y 1.667 GHz. Estas líneas, con velocidades Doppler de aproximadamente –15.6 km/s y anchos de línea de alrededor de 1 km/s, indican la presencia de moléculas generadas por la descomposición del agua, un comportamiento común en cometas.
El hallazgo refuerza la teoría de que 3I/ATLAS es un objeto natural y no una estructura artificial, como algunos habían especulado debido a su anticola y a los cambios inusuales en su movimiento. El comportamiento que detectaron los astrónomos es exactamente el mismo que muestran los cometas comunes cuando están activos cerca del Sol. En esa posición, la luz de la estrella atraviesa los gases del cometa, y estos absorben parte de la radiación en lugar de emitirla.
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El OH, que es una molécula compuesta por un átomo de oxígeno y uno de hidrógeno, puede absorber o emitir energía en forma de ondas de radio en frecuencias muy específicas. Esto ocurre porque sus átomos cambian entre distintos niveles de energía, lo que produce líneas espectrales características que los astrónomos pueden identificar con telescopios.
Estas líneas se han observado en muchos lugares del universo: nebulosas, cometas y regiones donde nacen estrellas. Gracias a eso, los astrónomos usan las señales del hidroxilo para mapear zonas donde hay agua o se están formando estrellas, esto porque la presencia de OH está muy relacionada con el agua (H2O) y con la actividad química que ocurre en esos entornos.
Cuando un cometa se acerca al Sol, el calor sublima su hielo. Ese gas y polvo que se libera forma la cola del cometa, y además genera moléculas de hidroxilo, que fue lo que el radiotelescopio MeerKAT detectó el pasado 24 de octubre.
Este proceso también empuja ligeramente a la roca, ya que el gas que se libera actúa como una especie de propulsor, provocando una pequeña aceleración lo que al principio hizo que algunos científicos pensaran que 3I/Atlas podría ser algo artificial, como una nave o sonda, pero en realidad es un comportamiento natural de los cometas cuando se calientan por el Sol.
