OPINIÓN SERGIO ALMAZÁN

Empleo, autoemplearse, desempleo

El complejo sistema de producción económica que mueve a México es tan amplio que al hablar de trabajo informal no es encasillar a un solo sector ni estigmatizar a quienes viven del empleo sin beneficios.

En México por lo menos, existen cuatro formas de empleo informal.
En México por lo menos, existen cuatro formas de empleo informal. Créditos: Cuartoscuro
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Partamos de esta situación laboral en México: poco más de la mitad de la población económicamente activa se desempeña en empleos informales. Lo que significa que muchas de estas personas no están regularizados ante el IMSS, que no cuentan con servicios de salud, de créditos a la vivienda, que responden a las obligaciones fiscales pero que sí pagan una cuota a algún líder para obtener un empleo informal, ya sea en la vía pública, en sector de servicios , actividades domésticas, agropecuarias, de transporte y empleos en las empresas (formales) pero sin contratos ni registro legal, como lo indica el informe de la OXFAM y la organización “Como vamos México”

De manera coloquial pensamos en el trabajo informal aquel que se ejerce en la calle, pero la realidad mexicana es mucho más compleja ya que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se considera a todo aquel trabajo remunerado que no aparece registrado, regulado ni protegido por los marcos normativos ni legales. Es ahí, donde nuestro país encuentra un amplio margen de contratación sin registro formal, el autoempleo y los servicios que no dejan huella de historial laboral para una pensión o seguridad social pero que si perciben un salario o cumplen una jornada laboral.

En México por lo menos, existen cuatro formas de empleo informal: El empleo informal de la economía (trabajos en el espacio público: servicios y comercio) que no tienen contrato, prestaciones o sueldo fijo diario. El empleo informal en el sector formal de la economía (empresas, gobierno e instituciones) bajo la prestación de servicios profesionales o específicos se realizan actividades económicamente remuneradas, pero sin estar inscritos a las obligaciones legales aunque sí cumplan requisitos fiscales; el empleo informal agropecuario donde más ilegalidad está ocurriendo y más riesgo debido a la presencia de la delincuencia organizada y por último, el empleo doméstico que a pesar de haberse legislado, aún no se transita al mundo laboral formal.

En este amplio esquema de la informalidad laboral en nuestro país, uno de los mitos que hay que eliminar es creer que toda la población que trabaja bajo este esquema así lo decidió, pero las condiciones económicas, las educativas, las de discriminación física, de género o sexual promueven o limitan la posibilidad de un mejor tipo de empleo o actividad laboral. Es una cadena desafortunada de circunstancias que llevan a una condición de empleo, autoempleo y desempleo en nuestro país. No es una decisión solamente personal es el efecto de condiciones sistémicas que llevan a estas formas de generar economía y sobrevivencia.

Otro de los mitos alrededor del trabajo informal es que no pagan impuestos, toda persona que consume bienes y servicios pagamos impuestos desde el IVA hasta el IEPS, pero hay trabajadores en la informalidad con contratos de servicios profesionales que presentan declaraciones de impuestos sobre la renta. E incluso aquellos que trabajan en la calle pagan por ese espacio, por la protección o el uso del suelo.

El complejo sistema de producción económica que mueve a México es tan amplio y profundo que al hablar de trabajo informal no es encasillar a un solo sector de este esquema ni estigmatizar a quienes viven del empleo sin beneficios, temporal o autorregulado. Por ello, pensar el futuro de los jóvenes bajo el viejo esquema del trabajo es un error social, laboral, económico y social. Antes de juzgar el empleo informal, revisemos por qué llegamos a este esquema…

Abramos la discusión:@salmazan71