A las afueras del Fira en Barcelona, los reporteros, corresponsales y periodistas internacionales esperaban con sus cámaras encendidas y micrófonos dispuestos el arribo de cada uno de los mandatos de los países latinoamericanos asistentes y ponentes a la IV Reunión en Defensa de la Democracia. Sin embargo, ninguno de los participantes genera tanta expectación como la llegada de la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo.
Desde la noche del viernes 17 de abril en que arribó la presidenta Sheinbaum, en un vuelo comercial al aeropuerto El Prat en Barcelona, fue recibida con música, un puñado de micrófonos y cámaras de reporteros que esperaban la llegada de los participantes a este encuentro de Defensa y posicionamiento de la fuerza ideológica de las Izquierdas ante los desafíos y amenazas de la guerra, los bloqueos, el intervencionismo y la ideología trumpista.
Medidos cada uno de sus gestos y movimientos, la presidenta mexicana tiene claro que este encuentro con sus homólogos latinoamericanos es una expresión de su liderazgo, pero a su vez, es la señal de cercanía y sin pausa de las relaciones bilaterales México-España. Y así lo demostró su discurso ante cientos de reflectores que esperaban ese momento, ese encuentro en el presidente de Gobierno español Pedro Sánchez con esa fotografía simbólica e histórica donde se estrechan la mano ambos mandatarios y la declaración de Sheinbaum: “No hay crisis diplomática, nunca la habido”.
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Eran las 10 de la mañana (hora de España) del sábado 18 de abril cuando Sheinbaum y Sánchez se vieron cara a cara, intercambiaron una sonrisa y vino el esperado discurso de ambos donde refrendaron su postura sobre la Democracia, la colaboración latinoamericana, la resistencia al intervencionismo, la guerra y las armas, pero sobre todo el mensaje común: la pausa de ambas naciones terminó. Aquellas que en el 2019 impuso AMLO ante una innecesaria relación tensa, producida por la desafortunada publicación de la misiva que el presidente mexicano había enviado al rey pidiéndole disculparse con los pueblos indígenas de nuestro país por las atrocidades cometidas en la batalla de conquista. Eso ha quedado subrayado en el discurso de la presidenta como una acotación al margen de esta nueva manera de mirarse ambas naciones.
Esta imagen que desde anoche circulan en las redes y desde esta mañana está en las primeras planas de los diarios nacionales e internacionales, dice más que los discursos y declaraciones que han dado los mandatarios. Supone romper el cerco e impulsar la reconciliación política que tensó ese puente histórico, ese espejo cultural y civilizatorio donde nos miramos en lo que Octavio Paz llamó “un pasado equívoco, un pasado incestuoso y una hija Hispanoamericana”.
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Tal parece estudió con detalle los cuidadosos gestos y discursos que la colocan como la líder latinoamericana al grado de convencimiento y reconocimiento, que Sánchez como Sheinbaum Pardo han coincidido que la Cumbre Progresista del 2027 se celebre en nuestro país y con ello, ambos mandatarios advierten que la pausa ha terminado.
***Abramos la discusión: @salmazan71
