OPINIÓN SERGIO ALMAZÁN

¡70 millones de mujeres!

El júbilo de ser México, uno de los pocos países a nivel mundial que es una mujer su dirigente político.

Este domingo es 8 de marzo, veremos marchar por las calles principales del país y del mundo a mujeres.
Este domingo es 8 de marzo, veremos marchar por las calles principales del país y del mundo a mujeres.Créditos: Canva.
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Este domingo es 8 de marzo, veremos marchar por las calles principales del país y del mundo a mujeres: madres, hijas, esposas, compañeras, primas, tías o abuelas que buscan a una de las suyas, exigen justicia y demandan equidad de género. Porque hasta nuestros días hay brechas educativas, salariales, de atención médica, de trabajo, sexuales y de género por el simple hecho de ser mujer. 

En nuestro país hay casi 70 millones de mujeres de todas la edades, grupos demográficos, socio-económicos, escolaridad, y a pesar de las condiciones tan diversas que puede haber entre una indígena de los altos de Chiapas y una mujer urbanizada, escolarizada, independiente económicamente comparten conductas en común: brecha de género. Y es justo esta sistémica inequidad que se expresa en todas las formas de violencia que viven a diario miles de mujeres en México. 

Uno de los rubros que han empujado a que se discuta, se modifiquen leyes y se creen organismos institucionales como la Secretaría de las Mujeres (que evolucionó de ser un instituto a un órgano con acciones afirmativas) es la participación política y pública de las mujeres, rompiendo el techo de cristal y acelerando en el último año diez posiciones de los índices globales de la encuesta del Foro Económico Mundial donde México está en la vanguardia de la disminución de la brecha de género, impulsado en gran medida por la llegada de la primera mujer a la presidencia, por la cuota de género como política parlamentaria que ha derivado en acciones afirmativas desde el estricto sentido legal. 

A esta marea morada están las enormes deudas y respuestas que el Estado mexicano no ha dado a madres buscadoras, a organizaciones civiles y madres que exigen claridad ante la violencia que se ejerce en la casa, en la escuela, en las calles de las ciudades, en el trabajo y en los propios ministerios públicos donde las mujeres son revictimizadas, y en consecuencia, los expedientes se suman a los archivos de folders con peticiones que nunca llegaron a tener indagatoria o resolución. 

Por ello, el júbilo de ser México uno de los pocos países a nivel mundial que es una mujer su dirigente político, no resuelve por sí misma, las enormes condiciones de desigualdad, inequidad y violencia. Porque no basta tener una mujer presidenta, hace falta romper con sistemas patriarcales que se institucionalizaron como una manera de entender el poder. 

Simbólicamente, que tengamos una mujer presidente es muy poderoso, pero no es suficiente se requiere que desde esa posición, ella procure, promueva, encamine y diseñe acciones afirmativas con la perspectiva de género, para hacer cumplir aquella sentencia de Claudia Sheinbaum: ¡llegamos todas! Eso significa equidad para las casi 70 millones de mujeres en nuestro país.

Abramos la discusión: @salmazan71