Como si se tratara de un thiller, el caso de la colección Gelman antoja muy intrincado como inquietante, misterioso, contradictorio, polémico y dudoso. Siendo el centro de interés para las instancias culturales de nuestro país, varias de las obras que la integran, pues tienen declaratoria de patrimonio nacional. Y como se han ido desarrollando las situaciones recientes, no sólo es de interés institucional sino deber internacional de protección de bienes culturales y artísticos. El expediente Gelman es un complejo caso de ambición y riqueza, de ilegalidad y silencio cómplice.
La historia de los Gelman: Jacques y Natasha, está relacionada con la llegada del joven ruso quien vino con 29 años a México tras su estadía en París como promotor de cine en la distribuidora Pathé Filmes, en 1938 arribó a nuestro país, en aquel momento de esplendor del cine de la época de oro y rápidamente encontró un sitio esa industria, donde conocería al actor Mario Moreno Cantinflas quien fuera su socio, amigo y contacto para acercarse al mundo del arte, a través de la compañía Posa Films, que produjo 39 películas de las 50 que protagonizó el mimo mexicano. Se trató de una dupla perfecta y provechosa para todos.
Natasha y Jacques se conocieron en 1939 y se casaron en 1941 y ya como pareja descubrieron juntos en el Teatro Follies Bergere –muy cerca de la Plaza Garibaldi– a quien fuera su estrella y máximo contacto para que el matrimonio Gelman ingresaran a los círculos culturales, políticos y sociales de la élite mexicana de la segunda mitad del siglo XX mexicano, Cantinflas, a los que el
actor cómico mantenía una estrecha relación con los presidentes en turno, con los pintores de su tiempo como fue el caso de Diego Rivera, Rufino Tamayo, María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros que pronto se convirtieron en los círculos amistosos de la pareja europea.
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La acaudalada pareja que se movía con destreza e interés en los círculos sociales e intelectuales comenzó a conformar su colección con los primeros retratos de Natasha realizados por Diego Rivera quien era además amigo cercano y gracias a las relaciones públicas del propio Mario Moreno, es que los Gelman fueron incrementando su presencia pública en los eventos de la élite cultural del país, al tiempo que iba creciendo su colección, viajando con los retratos a ella enfundada en encajes y sedas entre lujos y excesos de su casa de México-Cuernavaca y Nueva York.
Colección que en la década de los ochenta, estaba integrada por 95 piezas de 18 artistas internacionales donde hay Dalí, Picasso, Klee, Matisse, Miró, entre otros más los nacionales e incluso una pieza mesoamericana de que casi nunca se menciona.
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De acuerdo con los documentos de la masa hereditaria y la misma declaración notarial que la viuda Natasha Gelman hizo en 1986 al adjudicarse la colección tras la muerte su pareja, Jacques el 22 de julio de ese año, su viuda asumió la responsabilidad de su acervo de arte integrada por tres colecciones de arte: una de maestros europeos (cerca de 100 obras); y otra de artistas mexicanos (95 piezas?) y aquella única pieza de arte precolombino.
Para el 2003 la colección reunía 279 obras. Y en 1993 Natasha firmó su testamento tras un préstamo que hizo de su acervo completo al hoy desaparecido Centro Cultural Arte Contemporáneo (CCAC) de Televisa quien la tuvo seis años en su poder de 1992- 1998, prácticamente hasta el inminente cierre del recinto, con la fuerte presión de Azcárraga de que la viuda cumpliera la disposición de su esposo Jacques de entregar a Televisa su colección, pero ella no aceptó la presión.
Ya con la confianza, asesoría y compañía del curador neoyorquino Robert Ross- Littman, quien se convertiría en albacea testamentario de la colección mexicana y como él mismo declaró la colección de la Escuela de París su destino fue el Museo Metropolitano de Nueva York y en caso del acervo de artistas nacionales, debían quedarse aquí en México, sin embargo, eso no ha sido así. Y lo que sigue es un capítulo de desalojo, subasta, nuevos dueños y pérdida de patrimonio cultural de arte mexicano. Un nuevo personaje aparece en la escena, de ello hablamos en la próxima semana.
Abramos la discusión: @salmazan71
