La migración es una de las condiciones de sobrevivencia en el presente siglo, basta con leer el informe de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados que describe que en el presente año hay 304 millones de personas en situación de migrantes a nivel global, cifra que se ha duplicado desde 1990, y en porcentaje representa que 3.7 de cada 10 habitantes del mundo viven fuera de su país de origen de forma legal, ilegal o de refugio.
La historia de la humanidad está marcada y en muchos casos definida por el tránsito de personas; se han poblado regiones, naciones, ciudades y zonas rurales como consecuencia de esa condición de las personas desplazadas. Las causas que la han provocado prácticamente son las misma en todas las épocas: condiciones de ideología, inseguridad, pobreza, violencia, guerras, enfermedades, hambruna y cambio climático. Y en todas ellas, ha habido persecución, desigualdad, inequidad y rechazo.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible ha promovido e impulsando estrategias, programas, recursos para que los países, gobiernos y sociedades reconozcan la positiva contribución de las personas migrantes al crecimiento inclusivo y sostenible de los pueblos y de las naciones en general. A pesar de las políticas de países con mayor grupo de población en tránsito como Estados Unidos, donde su actual presidente Donald Trump ha endurecido su sistema de seguridad y rechazo al flujo migratorio con persecuciones policiacas, desplazamiento de policías fronterizos y amenazas para personas con estatus legal, violando los derechos humanos de migrantes.
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Desde 1994 con el Acuerdo Adoptado en el Cairo, los países firmantes, entre ellos México y Estados Unidos se comprometieron a crear departamentos intergubernamentales para proteger los Derechos Humanos de personas migrantes documentadas y ofrecer medidas de protección, seguridad y promoción de estatus para migrantes indocumentados. Desde enero del presente año, diversas organizaciones NO Gubernamentales como Human Rigths Watch (HRW) ha reportado condiciones de trato cruel, inhumano y degradante en centros como los de Alligator Alcaraz y Krome en Florida, abusos por parte de la patrulla fronteriza, incluyendo agresiones físicas, verbales y hasta abusos sexuales o desapariciones forzadas.
En este contexto de xenofobia, que se ha desatado en varias regiones de los continentes, se agudiza cuando las ideologías de derecha, los pensamientos supremacistas se establecen en los Estados, como es el caso de Estados Unidos, Argentina o Alemania o Israel que definen sus fronteras simbólicas, geográficas y físicas como un refugio y fortaleza al que deben rechazar al otro, normalizando y justificando la violencia, discriminación y el abuso.
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Desde hace 25 años, lo que llevamos del siglo XXI, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el 18 de diciembre como el Día Internacional del migrante y hace 35 años en que se comprometió la Convención Internacional sobre la protección de todos los trabajadores migrantes y sus familias, ambos acuerdos y sus estatutos el actual presidente de Estados Unidos no sólo ha desconocido sino violado y agudizado su violencia fronteriza. Mientras el conservadurismo va ganando poder, los Derechos Humanos tienen que negociar su existencia.
Abramos la discusión: @salmazan71
