El Gobierno estatal, encabezado por Samuel García Sepúlveda, impulsa la construcción de las líneas 4 y 6 del sistema de Metrorrey, un proyecto de monorriel elevado que busca transformar la movilidad en la zona metropolitana bajo estrictos estándares internacionales de seguridad y calidad.
La obra es ejecutada por la empresa Mota-Engil México y supervisada por AYESA, con vigilancia permanente de la Secretaría de Movilidad y Planeación Urbana y del propio sistema de transporte colectivo.
Ingeniería y supervisión bajo normas internacionales
Desde su diseño, el proyecto ejecutivo integra normas técnicas internacionales para asegurar que cada componente cumpla con criterios de resistencia, durabilidad y desempeño estructural, incluso ante condiciones geotécnicas complejas y variaciones térmicas extremas.
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La supervisión técnica contempla procesos de revisión, validación y registro documental en cada fase, lo que permite mantener trazabilidad, prevenir riesgos y garantizar que las decisiones constructivas cumplan con los estándares establecidos.
Fabricación de trabes y control de calidad en cada etapa
En el municipio de Marín se lleva a cabo la producción de las vigas que sostendrán el monorriel, piezas de hasta 28 metros de longitud y cerca de 75 toneladas de peso, fabricadas bajo controles estrictos y pruebas estructurales constantes.
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Cada material utilizado, desde el acero hasta el concreto, es sometido a inspecciones y pruebas técnicas antes de ser aprobado, lo que asegura la estabilidad y durabilidad del sistema elevado a lo largo de sus 34 kilómetros de extensión.
Proyecto de gran escala con beneficios a largo plazo
Las autoridades estatales subrayaron que, aunque las obras implican ajustes temporales en la movilidad, el monorriel ofrecerá a futuro mayor velocidad de traslado, menor ruido, menor impacto urbano y mayor eficiencia operativa, convirtiéndose en una de las infraestructuras de transporte más importantes en la historia reciente de la entidad.
Con un avance cercano al 75 por ciento en obra civil y más del 85 por ciento en la fabricación de vigas, el proyecto se perfila como uno de los sistemas de transporte masivo más ambiciosos del continente y una pieza clave en la modernización urbana rumbo a la Copa Mundial 2026.
