El Refugio Franciscano regresó a sus legales poseedores, luego de que fue recuperado tras la salida de quienes lo tenían bajo resguardo después del operativo que encabezó a principios de mes el gobierno de la Ciudad de México, en el cual retiró a mil 095 perros y gatos.
En punto de las 12 horas, lo representantes de dicho refugio tocaron las puertas del predio que se localizan en el kilómetro 17.5 de la carretera Federal México Toluca.
El actuario del Poder Judicial capitalino sólo espero 10 minutos y se retiró, sin ejecutar la orden de entrega del predio.
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Repentinamente la puerta se abrió y los representantes del Refugio ingresaron y recuperaron pacíficamente las seis hectáreas que compense el complejo, aseguró el abogado y asesor jurídico, Fernando Pérez Correa.
“Fue una entrega pacífica ustedes vieron que la puerta están abierta y se decidió entrar para posicionarse nuevamente del predio”, afirmó.
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No hubo ninguna confrontación, ni objeción de ninguna autoridad. No obstante, el siguiente paso será negociar con las autoridades el regreso de los perros y gatos a dicho refugio.
"Todos ustedes saben que el fin último de este movimiento es que los franciscanos regresen a su hogar; lo estaremos viendo en las mesas de trabajo con el gobierno quienes están de lado de la legalidad y aquí se demostró”, afirmó.
El siguiente paso jurídicamente será informar de la recuperación del predio al juzgado noveno de distrito en materia civil que otorgó la suspensión definitiva y al juzgado 60 civil de la Ciudad de México, para el conocimiento del hecho de ambos órganos jurisdiccionales.
De igual forma se solicitó el apoyo de la ciudadanía para apoyar en los trabajos de rehabilitación de cada una de las áreas que comprende el refugio franciscano y mejorar su estatus para promover el regreso de los animales.
Grupos de Animalistas y vecinos de la zona se dieron cita en dicho sitio para apoyar a los encargados del refugio, que en una primera instancia lograron recuperar el espacio; que por más de medio siglo ha servido para la atención de animales maltratados y en abandono.
El refugio se encuentra en evidente deterioro y requiere de una amplia mano de obra para restablecer un espacio digno para los animales que reciben atención, debido a su estado de abandono, maltrato o enfermedad.
