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En entrevista con Ana Francisca Vega, para MVS Noticias, Mauricio Meschoulam, internacionalista, abordó el tema de una imposición de un bloqueo por parte de Estados Unidos en el Golfo de Omán y el Mar Arábigo.
Tras el fracaso de las conversaciones del reciente fin de semana, la crisis diplomática y comercial entre Estados Unidos e Irán ha escalado a niveles críticos. La administración de Donald Trump ha decidido intensificar la presión implementando un bloqueo en el estratégico Estrecho de Ormuz, una medida que podría tener consecuencias devastadoras para los mercados internacionales.
El dilema de Trump y el reloj de Irán
De acuerdo con el especialista, el presidente de EU se encuentra entre la espada y la pared: requiere abandonar el conflicto debido a los crecientes costos políticos y económicos, pero no puede hacerlo sin un tratado que supere al pacto nuclear de 2018 o a los acuerdos que ya estaban en la mesa a finales de febrero.
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Irán, por su parte, juega con el factor tiempo. "El régimen en Teherán está en modo de supervivencia y desde su punto de vista esto no hay más que perder", señaló Meschoulam, agregando que las tácticas iraníes buscan agotar la paciencia estadounidense y elevar sus costos financieros.
Impacto global: Petróleo, gas e inflación
El estrangulamiento del Estrecho de Ormuz no solo golpea a Teherán, sino que impide la circulación del crudo de otras naciones árabes, lo que representa una severa amenaza para la economía mundial.
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Esta disrupción logística se traduce inevitablemente en "más incrementos no solamente para el petróleo y el gas, sino para todos los derivados y los costos inflacionarios que esto tiene".
La crisis ha tomado por sorpresa a los países vecinos, quienes, sin tener poder de decisión, están asumiendo costos altísimos. Naciones como Emiratos Árabes Unidos albergan bases militares, centros de datos y enormes inversiones occidentales que hoy se encuentran en vulnerabilidad.
El internacionalista destacó que existen dos perspectivas divididas en la región frente a la crisis: "vivo y coleando y todavía haciendo de las suyas, la región va a terminar pagando costos futuros".
La postura moderada: Países como Omán o ciertos sectores en Qatar pugnan por la desescalada inmediata del conflicto para reordenar el futuro de la región.
Aunque las negociaciones y los canales diplomáticos continúan abiertos bajo propuestas de rápido entendimiento, el riesgo de una represalia violenta es alto. Irán podría responder atacando infraestructura y buques estadounidenses, o bien, recurrir a una táctica catastrófica mediante sus aliados hutíes en Yemen: cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb.
"Por donde circula el 15% del comercio global... Estamos viendo cómo esta combinación de factores se da todo a la vez", concluyó Meschoulam, dejando en claro que el mundo entero se encuentra a la expectativa de las próximas 48 horas
