Audio relacionado
En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Gabriel Regino, abogado, habló sobre jueces sin rostro se debatirá en parlamento abierto.
Gabriel Regino analizó la propuesta de implementar la figura de los jueces sin rostro en el sistema de justicia mexicano. Ante el próximo debate en parlamento abierto, el especialista advirtió sobre los riesgos de confundir la seguridad de los juzgadores con la opacidad procesal, señalando que esta medida podría vulnerar derechos fundamentales y contradecir el discurso oficial de seguridad en el país.
El origen de la figura y su malinterpretación en América Latina
Regino explicó que esta medida surgió a finales de los años 80 en Italia para combatir a la Cosa Nostra, tras el asesinato de figuras emblemáticas como el juez Giovanni Falcone. Sin embargo, destacó que en el continente americano el concepto se distorsionó gravemente.
Te podría interesar
"La figura que se conoció bajo este rubro de jueces sin rostro ha sido implementada en regiones como Perú, Brasil, Colombia e incluso El Salvador, con resultados lamentables porque podríamos equipararlos con los tiempos en los que la arbitrariedad del proceso era la nota característica".
El abogado enfatizó que, mientras en Europa se buscaba preservar la integridad del juez, en nuestra región se optó por ocultar su identidad, llegando a extremos donde los jueces usaban pasamontañas o firmaban sentencias con códigos alfanuméricos.
Te podría interesar
Contradicciones en el discurso de seguridad
Uno de los puntos más críticos señalados por Gabriel Regino es la falta de congruencia entre la narrativa gubernamental y la necesidad de implementar jueces sin rostro. El experto planteó dos interrogantes fundamentales:
- Seguridad Nacional: Si el discurso oficial afirma que el país está "bien y requetebién" en seguridad, ¿por qué recurrir a esta figura extrema?
- Falta de Datos: No existe un análisis serio ni estadísticas públicas sobre "hechos luctuosos" o amenazas verificables contra funcionarios judiciales que justifiquen esta medida a nivel nacional.
"Pretender meter (jueces sin rostro) es reconocer que hay poderes fácticos superiores al poder del Estado en ciertas regiones. Eso es una realidad y eso contradice el discurso oficial".
Los riesgos para el debido proceso
Para el especialista, ocultar quién juzga a un ciudadano elimina garantías básicas como el principio de imparcialidad. Sin conocer la identidad del juez, las partes no pueden saber si el juzgador está capacitado o si tiene algún conflicto de interés.
"Echa por tierra muchas garantías que tiene tanto la víctima como la persona acusada. (...) No lleguemos al extremo de ponerlos atrás de una especie de cámara de Gesell donde no se les vea nada y estemos en procesos que ya han sido considerados inconstitucionales por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos".
Regino concluyó que, aunque es necesario proteger a las autoridades en zonas de alto riesgo, esto debe hacerse mediante esquemas de seguridad física y no mediante la eliminación del rostro de la justicia. México debe ser sumamente cuidadoso para no repetir los errores históricos que convirtieron a los jueces sin rostro en sinónimo de autoritarismo.
