Audio relacionado
En entrevista con Juan Manuel Jiménez, para MVS Noticias, platicamos con el Dr. Francisco Bautista, investigador del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA), unidad Morelia de la UNAM, sobre por qué el polvo en el país registra niveles de toxicidad alarmantes. El investigador reveló que, tras estudiar 14 ciudades mexicanas, se confirmó que el polvo nacional contiene concentraciones de metales pesados en México mucho más elevadas que en naciones como Reino Unido o España.
El peligro oculto: Metales pesados en el interior del hogar
Uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación del Dr. Bautista es que la mayor concentración de contaminantes no se encuentra siempre en las vialidades, sino dentro de las casas. Tras realizar estudios durante la pandemia en ciudades como Ciudad de México, Morelia y Mérida, los expertos descubrieron que el polvo de interiores es un reservorio crítico de metales pesados en México. “Había mayor concentración dentro de las casas que fuera; es un resultado sorprendente que se repite en las 14 ciudades”, explicó el académico.
Foto: Canva
Estos polvos tóxicos contienen elementos como plomo, cadmio, zinc y níquel, los cuales entran al cuerpo humano por tres vías: la piel, la respiración y la ingestión accidental, especialmente en niños que gatean. El investigador de la UNAM señaló que incluso el proceso de cocción con gas y el desgaste de pinturas viejas en las paredes contribuyen a la acumulación de estas partículas peligrosas que dañan la salud de las familias mexicanas.
Te podría interesar
Locura mangánica: El impacto de los metales en el cerebro
El Dr. Bautista alertó sobre un fenómeno médico poco atendido pero creciente: la “locura mangánica”. Al sustituir el plomo por manganeso en las gasolinas, las partículas pequeñitas de este metal se han vuelto respirables y se acumulan en el cerebro. “Te afecta el cerebro, es una forma de locura”, advirtió el investigador. Entre los síntomas más leves de la exposición a estos metales pesados en México se encuentran la pérdida de memoria, la incapacidad para retener conocimientos y la disonancia cognitiva.
Para identificar la presencia de estos contaminantes de forma casera, el doctor recomendó el uso de un imán, ya que muchos de los metales provenientes de la tecnología automotriz y la combustión son magnéticos. Si una proporción considerable de polvo se adhiere al imán, es una señal inequívoca de una alta carga tecnológica y tóxica en el ambiente doméstico.
Te podría interesar
Recomendaciones para una limpieza segura
Ante este panorama, el experto de la UNAM instó a cambiar la cultura de limpieza en el país. Recomendó no barrer el polvo, ya que esto sólo lo suspende en el aire para ser respirado, sino aspirar o recoger la suciedad con trapos húmedos. Asimismo, sugirió adoptar el hábito de cambiarse los zapatos al entrar a casa para no introducir los metales pesados recolectados en la calle.
Foto: Canva
Finalmente, el Dr. Bautista sugirió el uso de “plantas atrapadoras” como ficus benjamina y el pino, que por su resina y sustancias pegajosas son excelentes filtros naturales. Sigue informándote sobre este tema con Juan Manuel Jiménez en MVS Noticias.
