ESTADOS UNIDOS

Casa Blanca defiende anulación de tarjeta roja a Balogun

La Casa Blanca defendió la llamada de Donald Trump a Gianni Infantino para anular la suspensión de Folarin Balogun, argumentando que se buscaba garantizar el juego limpio.

La Casa Blanca sostiene que la anulación del castigo a Folarin Balogun fue una medida necesaria para la justicia deportiva.
La Casa Blanca sostiene que la anulación del castigo a Folarin Balogun fue una medida necesaria para la justicia deportiva.Créditos: EFE
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Este miércoles, la Casa Blanca defendió la llamada telefónica realizada por el presidente estadounidense Donald Trump al titular de la FIFA, Gianni Infantino, con el objetivo de anular la suspensión impuesta al delantero Folarin Balogun. El gobierno de Washington aseguró que dicha intervención fue necesaria y que, a su juicio, "se logró lo correcto" en favor del juego limpio.

De acuerdo con información de EFE, la controversia estalló durante el Mundial 2026, cuando el atacante fue expulsado con tarjeta roja tras una entrada en el partido contra Bosnia y Herzegovina. Tras la comunicación presidencial, el Comité Disciplinario de la FIFA decidió suspender el castigo, una medida inusual que desató fuertes críticas en el mundo del futbol y cuestionamientos sobre la transparencia de la competición.

Justificaciones desde el Ejecutivo

Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, negó que la llamada estableciera un precedente peligroso. Por el contrario, argumentó que el gobierno simplemente ejerció una labor de vigilancia, equiparando esta situación con las intervenciones que las autoridades estadounidenses han realizado en otras ligas profesionales como la MLB o la NBA para combatir supuestas irregularidades.

El funcionario enfatizó que la administración estadounidense se toma "muy en serio la igualdad de condiciones". Según su postura, los fondos federales invertidos y los años de preparación desde 2018 obligan al Estado a garantizar que la competencia deportiva se mantenga libre de decisiones arbitrales que consideren fraudulentas, justificando así la presión directa sobre el organismo rector del balompié.

Cuestionamientos sobre el arbitraje

La intervención también estuvo motivada por sospechas hacia el árbitro brasileño Raphael Claus. Giuliani sostuvo que el silbante no debió utilizar la cámara lenta del VAR para sancionar la acción de Folarin Balogun y calificó de "sospechosa" la designación del colegiado, vinculándolo erróneamente con investigaciones previas sobre amaño de partidos en Brasil, a pesar de que el árbitro solo participó como testigo en dichos procesos.

El gobierno estadounidense insistió en que el delantero nunca debió recibir la tarjeta roja que lo habría dejado fuera del cruce de octavos ante Bélgica. Mantienen que la acción, bajo su óptica, fue juzgada de manera parcial y que era fundamental asegurar que la selección anfitriona no se viera perjudicada por una decisión que califican de "irregular".

Repercusiones globales

La anulación de la sanción, amparada en el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, generó protestas de múltiples federaciones y confederaciones regionales. Las críticas se centran en la aparente cercanía entre Infantino y Trump, percibida como una vulneración a la autonomía del deporte. Para muchos, este evento marca un hito negativo en la historia de los Mundiales, donde la política parece haber superado las reglas deportivas.

El caso de Folarin Balogun continúa bajo el escrutinio público, mientras la Casa Blanca defiende su derecho a intervenir ante cualquier situación que consideren un perjuicio a su representación nacional