El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó este lunes que sostuvo una conversación telefónica con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, referente a la sanción impuesta al delantero Folarin Balogun. Tras una intensa presión mediática, el dirigente aclaró que, aunque recibe llamadas de diversos jefes de Estado, las decisiones sobre el torneo mantienen su independencia técnica.
Según información de la agencia EFE, la polémica estalló luego de que se revocara la tarjeta roja aplicada al seleccionado estadounidense, lo que le permite disputar el crucial duelo de octavos de final contra Bélgica. Infantino insistió en que el proceso disciplinario se mantuvo bajo los marcos legales del organismo, buscando desmarcarse de cualquier sospecha sobre una interferencia política directa.
Defensa de la autonomía en la FIFA
En un comunicado oficial, Infantino subrayó que, durante su diálogo con Trump, se limitó a explicar el funcionamiento de los órganos judiciales del organismo. Según el dirigente, el caso estaba bajo el análisis de las comisiones judiciales independientes, las cuales operan con total autonomía, asegurando que él mismo llega a conocer las resoluciones hasta que son publicadas oficialmente.
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El presidente de la FIFA admitió que, en ocasiones, las decisiones tomadas por los comités disciplinarios le generan sorpresa personal, pero enfatizó que su deber es respetar las resoluciones y la autoridad de dichos organismos. El respeto por el estado de derecho dentro del futbol es, a su juicio, lo que protege la integridad y credibilidad de la Copa Mundial 2026 frente a cualquier crítica externa.
El origen del conflicto
La controversia escaló cuando Trump confirmó haber solicitado personalmente una revisión del castigo, argumentando que el choque entre Folarin Balogun y el jugador bosnio Tarik Muharemovic no constituyó una falta sancionable. Esta intervención provocó reacciones airadas de la UEFA, que tachó el indulto de "inaudito e injustificable", advirtiendo que sienta un precedente negativo para el trato justo entre selecciones.
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Por su parte, la Real Federación Belga de Futbol ha optado por impugnar formalmente la elegibilidad del delantero para el partido en Seattle. La federación sostiene que la FIFA vulneró sus propios reglamentos al aplicar de oficio el Artículo 27 del Código Disciplinario, ignorando los protocolos de suspensión automática tras recibir una tarjeta roja directa por una entrada peligrosa.
El futuro de la credibilidad deportiva
La defensa que Infantino realizó sobre la autonomía de sus comités no ha logrado calmar las aguas. La percepción de una "línea roja" cruzada pone en jaque la transparencia del evento. Mientras el jugador del Mónaco se prepara para saltar al campo, la FIFA deberá enfrentar las consecuencias de un conflicto que trasciende lo deportivo, elevándose a un choque de influencias políticas globales.
