SALUD MENTAL

Psicólogos explican cómo enfrentar conversaciones incómodas sin perder la calma

Para enfrentar estos diálogos de forma sana, un psicólogo propone tres reglas de oro.

Las conversaciones incómodas suelen ser más difíciles cuando involucran a personas significativas.
Las conversaciones incómodas suelen ser más difíciles cuando involucran a personas significativas.Créditos: EFE.
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Las conversaciones incómodas forman parte inevitable de la vida cotidiana: desde poner límites a un amigo que opina sin filtro, hasta dialogar con un jefe sobre exigencias desmedidas o resolver desacuerdos aparentemente simples en pareja. Evitarlas suele parecer la opción más cómoda, pero especialistas advierten que postergar estos diálogos puede aumentar la tensión emocional y dañar las relaciones a largo plazo.

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Psicólogos explican cómo enfrentar conversaciones incómodas sin perder la calma

El psicólogo Juan Muñoz, especialista en terapia conductual y de pareja, explica que muchas personas crecieron con la idea de que “es mejor pasar las cosas por alto que provocar un conflicto”. Esto lleva a conductas como pedir perdón sin ser responsables, decir que sí cuando se quiere decir no o aplazar conversaciones importantes por miedo a las consecuencias. “Aunque sigamos pateando el problema hacia adelante, tarde o temprano vuelve a aparecer”, advierte.

Muñoz señala que las conversaciones incómodas suelen ser más difíciles cuando involucran a personas significativas, como la pareja o un superior laboral. Sin embargo, subraya que discutir no significa dañar la relación, sino atender conflictos ya existentes para cuidarla mejor. “Discutir no es crear problemas nuevos, es hablar de los que ya están ahí”, afirma el especialista.

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Para enfrentar estos diálogos de forma sana, el psicólogo propone tres reglas de oro. La primera es aprender a discutir con uno mismo: creer que se es digno de ser escuchado y trabajar el diálogo interno. La segunda es contextualizar la discusión, avisando con anticipación el tema para preparar emocionalmente a la otra persona. La tercera es aceptar emociones desagradables como el miedo. “Sentir miedo no es señal de debilidad, sino de que eso es importante para ti”, concluye Muñoz.

En definitiva, aprender a manejar conversaciones incómodas no solo reduce la tensión acumulada, sino que fortalece la comunicación, los límites y la salud emocional en nuestras relaciones personales y profesionales.