Cuando pensamos en un psicópata, solemos imaginar a una figura extrema y fácilmente identificable, alguien de quien conviene alejarse de inmediato. Sin embargo, expertos advierten que existen perfiles mucho más cercanos y cotidianos que comparten rasgos con este tipo de personalidad y que forman parte de nuestro entorno personal, laboral o sentimental. Se trata de los narcisistas, individuos que, sin mostrarse abiertamente peligrosos, pueden generar dinámicas tóxicas con efectos profundos en quienes los rodean.
Cómo identificar comportamientos tóxicos sin ser especialista en psicología
De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el trastorno de personalidad narcisista es “una afección mental en la cual una persona tiene un sentido exagerado de egocentrismo, una preocupación extrema por sí misma y una falta de empatía por los demás”. Entre sus conductas habituales están reaccionar con rabia o humillación ante la crítica, exagerar logros, aprovecharse de otros para alcanzar objetivos propios y exigir atención constante. Estos rasgos, explican los especialistas, pueden colocarlos en una zona cercana a la del psicópata, aunque no siempre lleguen a ese extremo.
El autor sueco Thomas Erikson, experto en lenguaje corporal y análisis de comportamiento, aborda este fenómeno en su nuevo libro Rodeados de narcisistas, continuación del exitoso Rodeados de idiotas, que ha vendido más de 10 millones de ejemplares en el mundo. En entrevista, Erikson señala que estas personas “con toda seguridad nos complicarán la vida a todos los que con ellos nos relacionemos”.
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El narcisismo como antesala de la psicopatía, según expertos
“El valor fundamental del libro es que el lector puede aprender a detectar pautas de conducta de este tipo de personas, incluso sin ser psicólogo”, explica Erikson. El autor aclara que el narcisismo forma parte de la llamada “tríada oscura”, junto con la psicopatía y el maquiavelismo. “Comparten muchas características, pero no son lo mismo”, puntualiza, aunque reconoce la cercanía entre ambos perfiles: “No todos los narcisistas son un psicópata, pero es una escala; los rasgos pueden empeorar hasta caer en la psicopatía”.
Erikson subraya que el narcisismo no es una enfermedad que se cure con medicamentos. “Es un trastorno de la personalidad. Los narcisistas siempre han estado entre nosotros y siempre se ponen a sí mismos en primer plano, sin importarles las consecuencias para los demás”, afirma. A diferencia de una persona común, no sienten culpa ni remordimiento al manipular, mentir o dañar emocionalmente a otros.
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Por qué convivir con estas personas puede afectar la salud mental
El impacto de convivir con alguien con estos rasgos puede ser grave. “Si te utilizan, te engañan, te invalidan y nunca puedes tener tu propia opinión, vas a perder autoestima y autoconfianza. Esto provoca inseguridad, estrés y puede derivar en depresión”, advierte Erikson. Incluso menciona que existen estudios que sugieren que vivir en un entorno tóxico prolongado puede afectar el cerebro, una consecuencia que acerca estas experiencias a las que se viven al relacionarse con un psicópata.
Detectarlos no es sencillo. “Todos tenemos algún rasgo narcisista en algún momento. La diferencia es la constancia y la falta de conciencia”, explica. Además, señala que estas personas suelen mentir en autoevaluaciones, por lo que identificar patrones requiere tiempo y observación desde fuera, a lo largo de meses.
¿Qué hacer cuando se reconoce este perfil? Erikson es contundente: “Nunca los vas a cambiar. No recomiendo confrontarlos directamente ni decirles ‘eres un narcisista’, porque suelen ser muy vengativos”. Su consejo es claro y directo: “Aléjate. Si es tu jefe, cambia de trabajo; si es tu pareja, sepárate. Sálvate, porque te exprimirá y puedes terminar muy mal”.
Finalmente, el autor reflexiona sobre la inteligencia de estas personas y desmonta un mito común. “Hay mucha controversia sobre cómo medir la inteligencia, pero creo que los narcisistas más inteligentes están entre nosotros y los más torpes están en prisión”, concluye, reforzando la idea de que el peligro no siempre es evidente.
Reconocer a tiempo estos comportamientos no busca etiquetar ni diagnosticar, sino proteger la salud mental. Entender que un narcisista puede estar más cerca de un psicópata de lo que parece permite poner límites y evitar relaciones que, aunque cotidianas, pueden tener consecuencias profundas y duraderas.
Con información de EFE.
