La exploración espacial alcanzó un nuevo hito histórico. El telescopio James Webb de la NASA logró identificar la supernova más temprana detectada hasta la fecha: la explosión de una estrella masiva que ocurrió cuando el universo tenía apenas 730 millones de años, es decir, solo el 5 por ciento de su edad actual.
El hallazgo del telescopio James Webb: Una supernova récord
Este descubrimiento comenzó el pasado mes de marzo, cuando una red mundial de observatorios detectó un estallido de rayos gamma (GRB 250314A), un destello de luz increíblemente brillante y fugaz. Gracias a su sensibilidad sin precedentes en el infrarrojo cercano, el telescopio James Webb intervino meses después para confirmar que el origen de esa luz era una supernova, superando su propio récord anterior de una explosión ocurrida cuando el cosmos tenía mil 800 millones de años.
Foto: NASA
“Solo el Webb podía mostrar directamente que esta luz proviene de una supernova, una estrella masiva colapsando”, explicó Andrew Levan, autor principal de la investigación. El evento es extremadamente raro, ya que en los últimos 50 años solo se han detectado un puñado de estallidos de rayos gamma provenientes del primer milenio de vida del universo.
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Sorprendentes similitudes con el universo moderno
Uno de los aspectos que más ha impactado a la comunidad científica es que esta supernova, a pesar de pertenecer a una época donde las estrellas tenían menos elementos pesados, es “terriblemente similar” a las supernovas modernas cercanas a la Tierra.
Además de capturar la explosión, las imágenes de alta resolución del telescopio James Webb permitieron localizar por primera vez la galaxia anfitriona de la supernova, que aparece como una pequeña mancha roja debido a la expansión del universo, la cual estiró la luz durante miles de millones de años hasta llegar a nosotros.
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Un esfuerzo de colaboración internacional
El éxito de esta misión fue posible gracias a la rápida coordinación entre el satélite franco-chino SVOM, el observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA y telescopios terrestres en las Islas Canarias y Chile. El telescopio James Webb demostró su agilidad al realizar observaciones de seguimiento precisas justo cuando la supernova alcanzaba su máximo brillo.
