El espacio público como la planeación urbana de las metrópolis aún carecen de una real, efectiva y consecuente perspectiva de género. Varias especialistas en los temas de políticas públicas, movilidad y seguridad como la Dra. Andra Cházaro Castro, coordinadora del programa ONU-Mujeres México Ciudades y Espacios públicos seguros para las mujeres, afirma que en las ciudades sin perspectiva de género se reproducen las desigualdades, las violencias, las cuales refuerzan los roles y estereotipos de género. En consecuencia, las mujeres experimentan sentimientos de temor, ansiedad e inseguridad. Y en las calles del país, está el 77% de la violencia que viven las mujeres.
A partir del programa piloto urbano con perspectiva de género de la ciudad de México, se han hecho estudios de los espacios públicos como es la calle, los parques, el patio de la escuela y el transporte público en la ciudad de México para conocer cuáles son los beneficios de niñas, adolescentes, trabajadoras, madres y cuidadoras de estos espacios con respecto a los hombres. A partir de los 8 años el 80% de los espacios públicos están dominados por ellos. Por ejemplo, en el patio de una escuela, los niños ocupan el centro del espacio, dominan el espacio, las niñas se sientan y ocupan los alrededores, son más silenciosas y en grupo realizan actividades: comer el lunch, acompañarse para ir al baño o hacer las tareas. Si algunas de ellas, ocupan el centro del patio son acosadas por los niños o señaladas por ellas.
Conforme avanza la edad, las mujeres se van replegando en el espacio público y el miedo al acoso, la violencia y los insultos se apodera de ellas, además que las calles de la ciudad de México tienen poco diseño urbano para ser ocupadas por ellas: poco iluminadas, pavimiento disparejo –no pueden caminar con zapatillas o con carros de transportación infantil –. Esfuerzos como el transporte público hay confinado espacios exclusivos para las mujeres que se vuelven insuficientes al momento de ascender y descender de ellos porque hay temor del acoso, se requiere una cultura de la inclusión y el respeto.
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El programa de ONU Mujeres sobre Ciudades Seguras y Espacios públicos seguros para niñas y mujeres que se impulsó desde 2010 ha llegado a la agenda de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México Clara Brugada y con esfuerzos como los Caminos de Mujeres Libres y Seguras, la Policía de Género o la Red de Mujeres siempre vivas; son esfuerzos que dirigen un cambio en la manera de abordar el complejo problema d ela violencia hacia ellas.
En ese sentido, la propuesta que recientemente ha enviado la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la Ley General para prevenir, investigar, sancionar y reparar el daño por delito de feminicidio, es una apuesta a nivel federal para crear los mecanismos y capacitar los ministerios, a jueces, y autoridades en todos los niveles en la atención y ojalá erradicar la impunidad que hasta el día de hoy prevalece en nuestro país lo que promueve las cifras de feminicidios en nuestro país.
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Es por ello, que resulta importante y necesario comenzar a planear la calle, el espacio público donde ocurren el mayor número de delitos y violencia hacia las mujeres, trazar una nueva manera de habitar ese escenario urbano que sigue siendo patriarcal en un mundo que ha movilizado a las mujeres a habitar la plaza pública. Hoy día las calles de la ciudad de México no son para ellas, una deuda sistémica e histórica.
Abramos la discusión: @salmazan71
