OPINIÓN SERGIO ALMAZÁN

Buenas señales…

La postura que el gobierno mexicano ha tomado con respecto a España ha sido más conciliadora.

Es una buena señal la presencia de Claudia Sheinbaum en Barcelona.
Es una buena señal la presencia de Claudia Sheinbaum en Barcelona.Créditos: Canva_Cuartoscuro.
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Tras ocho años de distancia entre la última visita de un presidente mexicano a España, es la jefa del ejecutivo Claudia Sheinbaum quien rompe el distanciamiento surgido tras las interpretaciones de la historia en común en tiempos de conquista.

Parece que estos desencuentros se disuelven tras el próximo viaje que hace la presidenta a Barcelona con motivo del evento Global Progressive Mobilisation (GPM) donde se reunirá con sus homólogos de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, de Colombia: Gustavo Petro; Yamandú Orsi de Uruguay y por supuesto el presidente español Pedro Sánchez. 

Tal como la propia presidenta Sheinbaum lo confirmó ayer en su conferencia matutina, será el próximo 18 de abril cuando llegué a Barcelona en una reunión de líderes que son la resistencia a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha como describen en el portal del GPM; y en gran medida su presencia como líder de la región latinoamericana confirma el interés hispanoamericano de las izquierdas como estrategia, liderazgo, identidad y alternativa ante políticas regresivas y/o conservadoras hacia donde se están desplazando las naciones. 

La postura que el gobierno mexicano ha tomado con respecto a su relación con España ha sido mucho más conciliadora que su antecesor que incluso definió como “una pausa”, la que ahora parece no haberla y poco a poco mayor fuerza toman los líderes de cada nación en mutua comunicación.

Basta pensar en los recientes reconocimientos al Museo Nacional de Antropología y a la espléndida fotógrafa Graciela Iturbide hizo con el premio Princesa de Asturias y las exposiciones de las imágenes guadalupanas y Las Mujeres indígenas en “La Mitad del Mundo”; donde el propio rey Felipe VI en una declaración cuasi informal afirmó “hubo mucho abuso y controversias éticas en la colonización de América por parte de los españoles”; lo que se pudo interpretar como un gesto de conciliación y esfuerzo por “quitar la pausa” de ambas partes. 

La presencia de Sheinbaum en Barcelona y ser una de las oradoras en este encuentro de líderes de izquierda desde la propia ciudad catalana, es un poderoso mensaje no sólo de la ideología de resistencia ante la escala de políticas de derecha que avanzan en los países hispanoamericanos, con regresiones a los antiderechos, pero que para la presidenta mexicana la agenda de su política pública está encaminada a la izquierda progresista y ampliar su programa social, base de su ideología de gobierno.

Por ello, no sólo se trata de romper la frontera de cristal que el pasado gobierno mexicano estableció con España, sino porque su visita está enmarcada en el contexto de los trabajos para el T-MEC y desde allá envía el mensaje a Estados Unidos, sobre comercio, políticas públicas y desarrollo. 

Es una buena señal de política exterior, comercio e ideología la presencia de Claudia Sheinbaum en Barcelona. Estemos atentos a su mensaje.

Abramos la discusión: @salmazan71