Este sábado arranca la euforia mundialista. El encuentro amistoso de preparación entre Portugal y la selección nacional es la prueba no sólo deportiva sino de organización urbano del gobierno de la ciudad de México como sede anfitriona de la 18 edición de la Copa Mundial de Futbol.
Este evento deportivo de carácter mundialista, motivó y promovió a que las diversas autoridades capitalinas diseñaran proyectos de intervención urbana para cubrir parte de los requisitos de la FIFA en materia de infraestructura deportiva, de movilidad, seguridad y turismo. Ante este compromiso los programas de mejora y obras públicas incluyeron remodelación del Estadio Azteca hoy convertido en Estadio Ciudad de México, mejoramiento de la vialidad del Circuito Azteca, la creación del Jardín de Lluvia Coapa que ha podido ser concluido; así como los circuitos de movilidad que conectan al coloso de San Úrsula.
El gran proyecto insigne mundialista: la ciclovía en Tlalpan “La Gran Tenochtitlan” está en su fase final, según ha reportado la Secretaría de Obras y Servicios, y se espera que a mediados de abril sea inaugurada, la duda está en la calzada flotante que la Plaza Tlaxcoaque a metro Chabacano pasando por la parte de la línea 2 del metro, aún presenta un retraso, se observan los arcos colados, las estructuras metálicas pero incompleta.
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Los trabajos urbanos de los espacios públicos, de movilidad y de paisajismo, pretexto de la gesta deportiva, han permitido reflexionar sobre la ciudad emergente y los retos que la metrópolis demanda en infraestructura, transporte, vialidades mixtas en las calles principales de esta ciudad que vive uno de sus momentos cruciales de reordenamiento y caos: contaminación, vivienda, ciudad incluyente, seguridad, desarrollo.
La ciudad mundialista es una prueba de gobernabilidad y planeación de la jefa de gobierno Clara Brugada y su liderazgo para coordinar un equipo de trabajo, de ejecución ante retos de esta magnitud como es el nuevo rostro y el futuro urbano de la CDMX.
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El día de hoy es la primera prueba urbana de organización y respuesta, de movilidad y seguridad cuando se comience a arribar al estadio Ciudad de México y las inmediaciones al coloso y el tránsito fluya, la afición no padezca de caos, de inseguridad y la reventa de boletaje haya sido controlada. Clara Brugada y su equipo serán los protagonistas de esta prueba no sólo política, sino de capacidades en la organización de una ciudad frente a un mundial que se antoja por demás, inusual al ser tres sedes en el México en un contexto de algunas de estas ciudades con las plazas agitadas por el narcotráfico.
Por su parte, los dos países sedes también, serán ejemplo y de manera involuntaria comparación con el nuestro sobre organización, turismo, infraestructura y encuentros deportivos. México es pueblo futbolero, una sociedad de la fiesta y la pasión por las multitudes. Seguramente, seremos grandes anfitriones, sabremos estar a la altura de este evento en lo cultural, en lo turístico, en lo urbano, en lo deportivo (hay dudas) y en lo festivo.
Con menos de cien días para que inicie de manera formal este 18 encuentro deportivo mundial, la ciudad aún no está lista pero seguramente lo estará. El balón está en la cancha del gobierno de Clara Brugada para convertir la ciudad mundialista.
Abramos la discusión: @salmazan71
