OPINIÓN HÉCTOR ZAGAL

¿Y si Trump interviene en México?

Estados Unidos no actúa con bisturí, sino con martillo.

La hipotética intervención de Trump en México desataría un infierno en nuestro querido país.
La hipotética intervención de Trump en México desataría un infierno en nuestro querido país. Créditos: EFE.
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El riesgo de que Trump intervenga en México es real. Es una posibilidad que se discute en Washington y que preocupa, aunque se disimule, en Palacio Nacional. 

La idea de una operación “quirúrgica” es una ilusión retórica. Estados Unidos no actúa con bisturí, sino con martillo. Y Trump no cree en la cirugía fina, sino en el golpe que se ve, en el mensaje que intimida, en la acción que le reditúa políticamente.

Hay, además, un dato incómodo. No pocos sectores de la clase media y media alta mexicana verían con simpatía una intervención limitada. El hartazgo frente a la violencia ha erosionado los reflejos básicos de soberanía. Cuando el Estado aparece rebasado, la tentación de delegar la fuerza al extranjero cobra fuerza. 

Trump es imprevisible. Si percibe debilidad, avanza. Y México hoy proyecta cautela, cuando no miedo. El gobierno mexicano intentata contener a Washington con un argumento poderoso. Si Estados Unidos interviene en México, seguramente detonarán represalias del crimen organizado contra intereses y ciudadanos estadounidenses. Eso llevaría a un espiral temible, pues daría más argumentos a Estados Unidos para intervenir…

Si la presión escala de Estados Unidos, el escenario más verosímil no es una invasión abierta, sino una coreografía incómoda. Estados Unidos actúa y México simula acompañar. Soldados mexicanos al frente, seguido de fuerzas especiales estadounidenses. Sería una narrativa de cooperación, soberanía salvada en el discurso. 

En cualquier caso, las consecuencias serían desastrosas. La relación comercial con Estados Unidos entraría en tensión. La confianza de los inversionistas se resentiría. Y el crimen organizado, lejos de replegarse, podría reaccionar paralizando corredores lógísticos de la economía. Sin embargo, el efecto político sería paradójico. El nacionalismo mexicano se encendería. Morena capitalizaría ese impulso. El electorado tendería a arropar a Sheinbaum frente a la amenaza externa.

Pero ese mismo respaldo la colocaría en una posición comprometida: tendría que mostrarse firme sin romper con Washington, patriota sin perder margen de maniobra. No sería extraño ver a López Obrador salir del retiro. Su voz pesaría. Respaldaría a Sheinbaum, pero también la condicionaría. El arropamiento vendría con factura. 

Seamos realistas. Ninguna potencia interviene por altruismo. Interviene por interés. Y el interés nunca coincide del todo con el del país intervenido. Por eso, el verdadero dilema no es si Trump puede actuar. Él puede. La pregunta es cómo debe reaccionar
México para contenerlo. 

En los pasillos del poder se rumora que si la Casa Blanca sigue presionando con la amenza de una intervención armada, el gobierno mexicano deberá entregar una cabeza política relevante. Un nombre que calme a Washington y envíe una señal de “voluntad”. 

Podría ser algun político de la oposición, pero eso no sería suficiente para la Casa Blanca. Sheinbaum tendría que elegir una cabeza de entre los suyos, pero sin afectar la credibilidad del partido y sin romper con los grupos de poder morenistas. 

En cualquier caso, la hipotética intervención de Trump en México desataría un infierno en nuestro querido país. Esperemos que Palacio Nacional siga conteniendo a la Casa Blanca.

(Héctor Zagal, autor de este artículo, es profesor de Filosofía en la Universidad Panamericana y conductor del
programa de radio “El Banquete del Dr. Zagal en MVS 102.5 FM todos los miércoles a las 21:00 y los
sábados a las 17:00)