OPINIÓN HÉCTOR ZAGAL

La geopolítica del hielo

Groenlandia puede registrar temperaturas de -30 °C sin despeinarse y nosotros nos quejamos si el termómetro baja de 10. Pero el frío sirve de pretexto para preguntarnos: ¿qué va a pasar con Groenlandia?

'Groenlandia es la isla más grande del mundo, cubierta en casi un 80% por hielo', escribe Héctor Zagal.
"Groenlandia es la isla más grande del mundo, cubierta en casi un 80% por hielo", escribe Héctor Zagal.Créditos: EFE
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A riesgo de que algún lector del norte del país se ría, contaré que este par de semanas no hay conversación en la que no se cuele una mención al frío que estamos pasando en la Ciudad de México. Estas temperaturas tan bajas han hecho que esté muy pendiente de otros lugares donde tampoco pueden salir sin estar bien abrigados. Groenlandia, por ejemplo. Sí, he estado pensando mucho en Groenlandia, pero por el frío y no por alguna otra cosa.

La comparación es injusta, claro. Groenlandia puede registrar temperaturas de -30 °C sin despeinarse y nosotros nos quejamos si el termómetro baja de 10. Pero el frío sirve de pretexto para preguntarnos: ¿qué va a pasar con Groenlandia?

Groenlandia es la isla más grande del mundo, cubierta en casi un 80% por hielo. Allí viven apenas unas 56 mil personas, repartidas en la costa, la mayoría inuit: los Kalaallit. Hablan, además del danés, el kalaallisut, una lengua inuit compleja, capaz de describir con lujo de detalle el hielo, la nieve, el viento y el mar, porque de eso ha dependido su supervivencia durante siglos.

Su cultura es hija del frío. Los kayaks son embarcaciones de caza y los perros de trineo son compañeros de trabajo. La vida social gira en buena medida alrededor de la kaffemik: reuniones en casa para resistir la oscuridad. En las fiestas, todavía hoy, se baila al ritmo del tambor mientras el cantante narra historias de caza, viajes, amores o pleitos. A eso se suman las máscaras, los amuletos, las leyendas de la Madre del Mar y las historias de qivittoq, personas que se internan solas en las montañas y se vuelven casi espíritus.

Hasta aquí, un Ártico de cuento. El problema es que la geografía romántica se ha vuelto geopolítica pura. Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, tiene desde 1979 autogobierno y, desde 2009, un Acta de Autogobierno que reconoce a los groenlandeses como un pueblo con derecho a la autodeterminación. En teoría, podrían votar su independencia si así lo decidieran.

Mientras tanto, el Ártico ha perdido una parte importante de su hielo marino de verano respecto a las últimas décadas del siglo XX. Eso abre rutas marítimas nuevas entre Europa y Asia, hace más accesibles los puertos groenlandeses y convierte la isla en pieza clave de un tablero que antes estaba congelado. Estados Unidos tiene allí su base más septentrional, crucial para detección de misiles y vigilancia espacial; Rusia reactiva instalaciones árticas; China se autodefine “Estado casi ártico” y mira con interés los puertos y minerales de la zona.

Además del hielo y las rutas, está el subsuelo. Groenlandia guarda reservas importantes de tierras raras y otros minerales estratégicos. Pero explotar esos recursos implica minas a cielo abierto en un territorio frágil. El parlamento groenlandés ha llegado incluso a prohibir la minería de uranio, lo que complica ciertos proyectos de tierras raras que vienen “empaquetadas” con ese elemento.

En medio de estas y otras presiones, la pregunta por qué va a pasar con Groenlandia se vuelve cada vez más urgente. Pronto lo sabremos. Por ahora, yo que en Groenlandia solo he estado pensando por el frío y no por otra cosa, copio su forma de abrigarse tan bien para no pasar un mal rato en estas temperaturas.

@hzagal

(Héctor Zagal y Luis Manuel Gómez, coautores de este artículo, conducen el programa de radio “El Banquete del Dr. Zagal” en MVS 102.5 todos los sábados a las 17:00 y los miércoles a las 21:00. Ambos son profesores de Filosofía en la Universidad Panamericana)