La osa Mina, rescatada meses atrás en condiciones severas de abandono y maltrato, enfrenta un delicado estado de salud debido a fracturas, fisuras vertebrales y daños articulares que la obligarán a permanecer bajo cuidados humanos permanentes, informó Erika Ortigoza Vázquez, directora de la Fundación Invictus.
De acuerdo con la activista, estudios médicos recientes confirmaron que Mina presenta fisuras y fracturas en cuatro vértebras, además de una grave afectación en huesos, rodillas y articulaciones derivada de años de negligencia.
¿Cuál es el futuro de la osa Mina?
Ortigoza explicó que, debido a las condiciones óseas de la osa, no es candidata a una cirugía de columna, por lo que especialistas optarán por implementar un tratamiento de medicina integral regenerativa enfocado en mejorar su movilidad y calidad de vida.
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Actualmente, Mina puede caminar, aunque con mucha dificultad debido a una fuerte artritis y diversas lesiones físicas. La directora de la fundación detalló que durante los primeros meses de atención veterinaria se priorizó estabilizar problemas relacionados con cerebro, corazón, hígado y riñones.
“Primero atendimos cerebro, corazón, hígado y riñones; ahora estamos pensando de lleno en los huesos”, señaló Erika Ortigoza.
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La rehabilitación de Mina incluye medicamentos, suplementos de calcio, vitaminas, omega, terapias en extremidades, baños especiales y procedimientos veterinarios que en ocasiones requieren sedación.
Además, reveló que la osa debe permanecer temporalmente en una jaula de cuidados especiales debido a indicaciones médicas y para facilitar tratamientos, anestesias y terapias. Sin embargo, aclaró que este espacio no será permanente.
Otro de los problemas médicos que enfrenta Mina es una condición conocida como angioedema solar, que provoca inflamación severa cuando permanece demasiado tiempo expuesta al sol, por lo que requiere ambientes con clima controlado.
La directora de Fundación Invictus destacó que Mina ha mostrado avances importantes durante los siete meses que lleva en rehabilitación, pese a haber llegado con al menos 27 problemas de salud.
“Ella está en terapia, está en atención médica constante. Nos ha dado una cátedra de resiliencia, una cátedra de gracia y de sabiduría”, expresó.
La organización también anunció el inicio de una campaña de recaudación de fondos para costear el nuevo tratamiento especializado que requerirá la osa en los próximos meses.
Asimismo, informó que trabajan en la construcción de una “casa de retiro” para osos y jaguares en la comunidad Los Coyotes, en Topia, Durango, donde Mina podría vivir en un entorno más natural bajo supervisión permanente.
Pese a los avances, Erika Ortigoza reconoció que las secuelas físicas de la osa la “condenan al cuidado humano de por vida”, aunque confían en mejorar gradualmente su movilidad y bienestar.
