La presencia del gusano barrenador en Nuevo León continúa expandiéndose entre distintas especies animales y ahora las autoridades sanitarias confirmaron el primer caso en un gato dentro de la entidad. El hallazgo fue reportado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), organismo que mantiene el monitoreo de esta enfermedad parasitaria en el país.
De acuerdo con el informe federal más reciente, el caso fue detectado el pasado 16 de mayo en el municipio de Sabinas Hidalgo, ubicado al norte del estado. Con ello, Nuevo León suma una nueva especie afectada por esta plaga, que anteriormente ya había sido localizada en bovinos, perros, caprinos, equinos, ovinos y porcinos.
El reporte también indica que la entidad alcanzó un total acumulado de 97 casos de gusano barrenador, es decir, cuatro más que en el informe anterior. De esos nuevos registros, tres corresponden a ganado bovino en los municipios de Aramberri, Linares y General Zaragoza, mientras que el restante fue el felino detectado en Sabinas Hidalgo.
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Actualmente, la distribución de casos por especie en Nuevo León se compone de 52 en bovinos, 17 en perros, 10 en caprinos, ocho en equinos, seis en ovinos, tres en porcinos y uno en felinos.
El caso ocurre poco después de que se reportara el primer perro infectado con gusano barrenador en un municipio metropolitano del estado, específicamente en San Pedro Garza García, situación que encendió alertas entre propietarios de mascotas y autoridades veterinarias.
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¿Qué es el gusano barrenador?
El gusano barrenador es una infestación provocada por las larvas de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas o zonas húmedas del cuerpo de los animales. Una vez que nacen, las larvas comienzan a alimentarse del tejido vivo, causando lesiones profundas, dolor e infecciones que pueden agravarse rápidamente si no son tratadas.
Señales de alerta
Entre los principales signos de alerta se encuentran heridas que no cicatrizan, secreciones con mal olor, inflamación, fiebre, decaimiento y la presencia visible de larvas en la piel. En mascotas, también pueden presentarse cambios de comportamiento, pérdida de apetito y sensibilidad en la zona afectada.
Especialistas recomiendan mantener limpias las heridas de los animales, revisar constantemente su piel y acudir de inmediato con un veterinario ante cualquier lesión sospechosa. Además, piden extremar precauciones durante temporadas de calor y humedad, condiciones que favorecen la proliferación de moscas transmisoras.
