Durante la temporada invernal, los casos de parálisis facial pueden incrementarse debido a la exposición prolongada al frío extremo, condición que provoca inflamación del nervio facial y puede generar debilidad repentina en los músculos de la cara.
Especialistas advierten que las bajas temperaturas, sumadas a cambios bruscos de ambiente y a infecciones respiratorias o virales, representan factores de riesgo que pueden prevenirse con medidas sencillas.
Recomendaciones para prevenir la parálisis facial
Una de las principales recomendaciones es proteger directamente el rostro, los oídos y el cuello al salir al exterior.
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El uso de bufandas, gorros, pasamontañas o prendas de cuello alto ayuda a evitar la vasoconstricción y el enfriamiento directo de los nervios faciales.
Asimismo, se sugiere evitar contrastes térmicos, como salir de un espacio muy cálido hacia uno frío de forma inmediata, ya que estos cambios pueden afectar la circulación y favorecer procesos inflamatorios.
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Otro punto clave es el cuidado al conducir, ya que manejar con las ventanillas abiertas expone el rostro al viento helado de manera directa.
En el ámbito de la salud, mantener una correcta higiene de manos y atender de forma oportuna infecciones de oído, garganta o vías respiratorias resulta fundamental, pues algunos virus pueden desencadenar la inflamación del nervio facial. De igual manera, una buena salud bucal reduce el riesgo de infecciones relacionadas.
Especialistas también recomiendan fortalecer el sistema nervioso mediante el consumo adecuado de complejo vitamínico B, además de adoptar hábitos saludables como dormir entre siete y ocho horas, reducir el estrés, mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física moderada.
Ante síntomas como debilidad facial repentina, asimetría al sonreír, rigidez muscular o dificultad para cerrar un ojo, es indispensable acudir de inmediato a atención médica, ya que un diagnóstico temprano mejora significativamente la recuperación y evita secuelas.
