Las fuerzas de seguridad confirmaron la captura de “El Bukanas”, identificado oficialmente como Roberto de los Santos de Jesús, durante un despliegue táctico realizado el pasado sábado 18 de abril en el municipio de Chignahuapan, Puebla.
Este golpe al crimen organizado fue ejecutado por elementos de la Secretaría de Marina (Semar) con el apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, tras años de seguimiento al principal operador del robo de combustible en la región.
¿Quién es El Bukanas y por qué era el objetivo más buscado?
El impacto de esta detención radica en la peligrosidad y el perfil de El Bukanas. Antes de convertirse en el zar del huachicol, Roberto de los Santos se desempeñó como policía municipal, formación que utilizó para infiltrar corporaciones y conocer el terreno en los límites de Puebla y Veracruz. Durante el auge del robo de hidrocarburo, entre 2013 y 2018, consolidó una estructura criminal que no sólo extraía combustible, sino que incursionó en el secuestro, la extorsión y el homicidio.
Te podría interesar
Su organización mantuvo alianzas estratégicas con grupos de alta peligrosidad, inicialmente con Los Zetas y posteriormente con células del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta red de protección le permitió controlar el flujo de ductos y establecer una guardia armada en comunidades rurales, donde los enfrentamientos con autoridades eran constantes.
El Triángulo Rojo y su zona de influencia
El nombre de El Bukanas es indisociable del fenómeno de violencia en el Triángulo Rojo, zona integrada por municipios como Tepeaca, Quecholac y Palmar de Bravo. En estas localidades, el capo aprovechó el conocimiento del terreno y la complicidad de redes locales para evadir la justicia por más de una década.
Te podría interesar
Pese a que se ofrecieron múltiples recompensas y se detuvo a miembros de su círculo cercano, incluidos sus hijos, él se mantenía como un símbolo de impunidad en la sierra veracruzana.
Detalles del operativo en Chignahuapan
La ubicación final del líder criminal se dio en la localidad de El Paredón, un sitio elegido por su baja densidad poblacional para evitar el radar oficial. Durante la incursión encabezada por la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Alta Incidencia, se aseguraron 12 armas de fuego, lanzagranadas, granadas y un cargamento de sustancia con características de cristal.
Con esta acción, se cierra uno de los capítulos más violentos de la historia reciente de la entidad poblana bajo el mando de El Bukanas.
Con información de Quadratin.
