Durante años, miles de víctimas en México han escuchado la misma respuesta frustrante por parte de las autoridades: “no hay delito que perseguir”. Sin embargo, esta realidad está a punto de transformarse gracias a la iniciativa conocida como Ley Valeria. Esta propuesta busca tipificar el acecho o stalking como un delito formal dentro del Código Penal Federal, permitiendo que quienes persigan o intimiden de manera reiterada a otra persona finalmente enfrenten consecuencias legales.
¿Qué es el acecho y por qué debe castigarse?
El acecho no es una muestra de interés, es una forma de violencia. Se manifiesta a través de conductas que vulneran la tranquilidad y seguridad de una persona, tales como:
- Seguimientos constantes en la vía pública o trayectos diarios.
- Vigilancia injustificada en el domicilio o lugar de trabajo.
- Mensajes insistentes y llamadas no deseadas a través de medios digitales.
- Apariciones inesperadas en lugares frecuentados por la víctima.
Con la implementación de la Ley Valeria, estas acciones dejarían de ser consideradas "conductas molestas" para convertirse en delitos sancionables con penas de prisión y multas, dependiendo de la gravedad y la reincidencia del agresor.
Te podría interesar
El origen: El caso de Valeria Macías
Esta reforma no nace de la nada; surge de la valentía de Valeria Macías, quien durante años denunció a su agresor sin obtener una protección legal efectiva. Su caso puso en evidencia el grave vacío legal existente en el sistema de justicia mexicano, donde las autoridades se veían atadas de manos al no existir una figura jurídica que castigara el hostigamiento preventivo.
La iniciativa impulsada por su historia busca cerrar esa brecha, permitiendo que el Estado intervenga antes de que el acoso escale a agresiones físicas mayores o desenlaces fatales.
Te podría interesar
Prevención y protección a las víctimas
El objetivo central de esta reforma es garantizar una mayor protección y herramientas jurídicas para quienes viven bajo el miedo constante. Al tipificar el stalking, se reconoce que la insistencia obsesiva es una violación a la libertad y seguridad personal.
La aprobación y aplicación de la Ley Valeria representa un paso histórico hacia una justicia con perspectiva de género, asegurando que el hostigamiento sea frenado a tiempo y que ninguna víctima vuelva a escuchar que su miedo no tiene un respaldo legal.
Con información de Quadratín.
