El sarampión es una de las principales causas de muerte entre niños a nivel mundial, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de una enfermedad extremadamente contagiosa provocada por un virus que no distingue edades; aunque es común en la infancia, cualquier adulto que no haya padecido el sarampión anteriormente puede contraerlo. Su propagación ocurre fácilmente a través de gotas invisibles de secreciones nasales o bucales que viajan por el aire o por contacto directo con una persona infectada.
¿Cuáles son los síntomas principales?
Identificar el sarampión a tiempo es crucial para evitar complicaciones graves. Los signos de alerta suelen manifestarse en el siguiente orden:
- Fiebre alta: Es el primer síntoma típico y puede alcanzar los 40°C, persistiendo por al menos tres días.
- Malestar respiratorio: Aparición de tos y secreción nasal constante (nariz moqueante).
- Conjuntivitis: Ojos rojos e irritados.
- Complicaciones: En pacientes con sistemas inmunológicos debilitados, el sarampión puede derivar en cuadros graves como la neumonía.
Tratamiento y recuperación
Es importante destacar que no existe un tratamiento antiviral específico o una terapia única para curar el sarampión. La mayoría de los pacientes que no presentan complicaciones logran recuperarse mediante el descanso absoluto y cuidados de apoyo para controlar la fiebre. En casos donde se presentan cuadros graves, el manejo médico se enfoca directamente en las complicaciones derivadas del sarampión.
Te podría interesar
¿Cómo prevenir el contagio?
La vacunación es la herramienta más efectiva para combatir el sarampión. El Programa Universal de Vacunación recomienda:
- Niños: Aplicación de la vacuna triple viral (protege contra sarampión, rubéola y parotiditis).
- Adolescentes y adultos: Aplicación de la vacuna doble viral (sarampión y rubéola).
- Excepciones: Si ya padeciste la enfermedad en el pasado, cuentas con inmunidad natural y no es necesario vacunarte contra el sarampión.
- Nota importante para mujeres embarazadas: Si te encuentras en el primer trimestre de gestación, no debes aplicarte la vacuna contra el sarampión.
Para obtener la inmunización, puedes acudir a tu clínica del IMSS con tu cartilla de vacunación y solicitar la dosis correspondiente para protegerte contra el sarampión.
