A petición de un grupo de legisladoras, el Senado de la República reabrió el “salón de belleza”, ubicado en el segundo piso de la sede de la Cámara Alta, que se había cerrado en 2018 como parte de las medidas de austeridad adoptadas en la pasada Legislatura.
El espacio, que cuenta con sillones de estética, espejos y una silla con lavabo para el cabello, está ubicado entre las oficinas de los legisladores, oculto tras una puerta de madera sin número, ni registro alguno.
En este sentido, la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, detalló que el espacio fue adaptado para el apoyo de las senadoras y senadores que buscan lucir mejor, particularmente los días de sesión.
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Afirmó que no se trata de algo fuera de lo común, pues también existe uno en la Cámara de Diputados, y precisó que los legisladores pagan de su propio bolsillo el servicio que realiza Jazmín, peinadora y maquillista que se encuentra en el lugar.
Laura Itzel Castillo defendió la existencia de este servicio en la Cámara Alta. Subrayó que es importante que los legisladores estén presentables, por lo que se puede contar con este tipo de “apoyo”.
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Tras darse a conocer la reactivación del salón de belleza, personal de resguardo parlamentario colocó sellos en la puerta del lugar donde horas antes fue captada la senadora del PVEM, Juanita Guerra, aplicándose un tinte.
