La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) hizo un llamado a la población a no liberar especies de animales en sitios de los que no son originarios pues esto afecta a otros especies y provoca un desequilibrio en los ecosistemas.
Esto luego de que recientemente se atendieron los casos de dos ejemplares de cocodrilos de pantano en un cuerpo de agua en el municipio de Cuautitlán, de un ejemplar de cocodrilo de río en el Parque Ecológico Xochimilco y otro cocodrilo más en el Parque Tezozómoc de Azcapotzalco.
La autoridad informó que en México se tienen registradas cerca de 2 mil especies exóticas, de las cuales aproximadamente 500 ya
son consideradas invasoras por los daños que causan a los ecosistemas, a la salud y a los sistemas productivos. Esto sin mencionar a las especies nativas de vida silvestre que son liberadas en regiones que no les corresponden. Su presencia se asocia a actividades humanas como el comercio de flora y fauna, el transporte marítimo, la liberación de mascotas y la modificación de hábitats. Entre esas especies están: el pez fuego diablo, el perico monje argentino, los periquitos australianos, las tortugas de orejas rojas, el pez pleco, los cocodrilos entre otros.
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Si bien muchas de estas especies son nativas de México, su distribución está acotada a cierta región y liberarla en zonas ajenas a su distribución, amenaza la biodiversidad de esa región, de la misma forma que sucede con las especies exóticas (que no tienen distribución natural en México).
Algunas de estas especies no endémicas han causado daños considerables a las poblaciones de especies nativas de la zona, desplazándolas y poniendo en riesgo la diversidad, afectando sus poblaciones todo lo cual produce un desequilibrio ecológico.
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Ante este escenario, la Profepa indicó que lleva a cabo acciones para evitar la dispersión de ejemplares que representan riesgos ambientales, así como para fortalecer la conservación de especies nativas a través de acciones de inspección, vigilancia y manejo de ejemplares.
También se liberan ejemplares nativos rehabilitados en zonas correspondientes a su distribución, lo que contribuye a la restauración del equilibrio ecológico; así como la reubicación de ejemplares en espacios que garanticen su manejo adecuado, como Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) y centros especializados; y el aseguramiento de flora y fauna silvestre durante operativos contra el tráfico ilegal, la posesión irregular y la introducción no autorizada de especies.
