México vive un momento clave en la educación media superior, donde el acceso a las aulas se ha vuelto un derecho y no un privilegio para las nuevas generaciones. Las metas educativas actuales buscan que ningún joven quede fuera del sistema escolar, fortaleciendo el tejido social desde una base pedagógica sólida y humanista. En este sentido, el Bachillerato Nacional se posiciona como el eje central de una estrategia gubernamental que ya muestra resultados tangibles, impactando positivamente a millones de familias mexicanas que confían en las instituciones públicas.
Cifras récord en la cobertura educativa
La Secretaría de Educación Pública (SEP) confirmó que el ciclo escolar 2024-2025 alcanzó una cobertura histórica del 80.6 por ciento, el nivel más alto en la historia reciente de México. Este avance representa un incremento de 5.8 puntos porcentuales respecto a años anteriores, consolidando una matrícula de casi 5.5 millones de estudiantes inscritos formalmente. La infraestructura educativa actual permite que el proceso de aprendizaje sea constante:
- El 93 por ciento de los alumnos cursa la modalidad escolarizada.
- Se cuenta con más de 17,700 planteles y 423 mil docentes a nivel nacional.
- El sistema atiende bachillerato general (65%) y tecnológico (35%).
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Apoyo económico y mejora de instalaciones
Para evitar la deserción escolar, el gobierno federal destina una inversión social superior a los 40 mil millones de pesos en la Beca Universal Benito Juárez, beneficiando directamente a más de 4 millones de jóvenes.
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Asimismo, el programa La Escuela es Nuestra inyectará 4,556 millones de pesos para mejorar 6,062 planteles de nivel medio superior, con la meta de alcanzar la cobertura del 100 por ciento de las escuelas para el año 2026.
Foto: Especial
Un sistema de Bachillerato Nacional con mayor absorción
El indicador de absorción supera el 100 por ciento, lo que evidencia la gran capacidad institucional para reintegrar a quienes pausaron sus estudios en ciclos anteriores. Estos resultados son fruto de políticas públicas que colocan a las y los jóvenes en el centro de la transformación educativa nacional. El fortalecimiento del Bachillerato Nacional garantiza que cada estudiante tenga un lugar asegurado para construir su futuro profesional con dignidad y mejores condiciones de vida.
