Mientras gran parte del mundo despide definitivamente a las cabinas telefónicas como reliquias del pasado, México ha decidido ir a contracorriente.
En pleno siglo XXI, dominado por los smartphones, las redes sociales y la conexión permanente, el país está apostando por reinstalar cabinas de teléfono en sus calles, especialmente en regiones donde la tecnología aún no llega a todos por igual.
A diferencia de países como España, que comenzaron a retirarlas hace años por vandalismo o abandono, en México las cabinas vuelven a cobrar sentido.
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La responsable es CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, la empresa pública que ha impulsado este proyecto con un objetivo claro: reducir la brecha digital y garantizar la comunicación de sectores que siguen quedando fuera del ecosistema digital.
Cabinas telefónicas serán una alternativa gratuita de comunicación
De acuerdo con información difundida, hasta ahora se han instalado al menos 848 cabinas telefónicas, principalmente en estados del sureste como Veracruz, Oaxaca y Chiapas.
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Estas zonas concentran comunidades rurales donde no todas las personas cuentan con un teléfono inteligente, acceso estable a internet o la familiaridad necesaria para usar estas tecnologías.
El proyecto no es improvisado. Desde febrero de 2024, CFE Telecomunicaciones anunció su intención de desplegar estas cabinas como una alternativa gratuita de comunicación.
La iniciativa busca atender a personas afectadas por la brecha generacional o digital, permitiéndoles mantenerse en contacto con familiares y seres queridos.
¿Cómo funcionan las nuevas cabinas telefónicas?
Las nuevas cabinas no funcionan como las de antes. Además de permitir llamadas sin costo, ofrecen acceso a internet y la posibilidad de comunicarse con el extranjero, incluyendo Estados Unidos y Canadá.
Todo esto se realiza mediante convenios y acuerdos con autoridades locales, lo que facilita su instalación en puntos estratégicos de comunidades con conectividad limitada.
Aunque el número de cabinas instaladas ha llamado la atención, también ha generado debate. México aún conserva miles de las antiguas casetas que alguna vez fueron esenciales, antes de que los celulares y aplicaciones de mensajería transformaran la forma de comunicarnos.
Hoy, lejos de ser un retroceso, el regreso de las cabinas busca ser una solución práctica para quienes todavía no viven conectados.
