Un grupo de científicos del Laboratorio Spiez, en Suiza, descubrió que el virus Andes, una cepa de hantavirus altamente contagios, puede permanecer oculta y activa en el organismo humano durante casi seis años después de que el paciente se haya recuperado. El hallazgo, publicado recientemente en la revista científica Viruses, modifica el entendimiento global sobre la persistencia de esta enfermedad y enciende las alertas por su potencial transmisión por vía sexual.
¿Qué es el virus Andes y cómo se propaga?
El virus Andes es una variante de hantavirus endémica de América del Sur, con una presencia notable en países como Argentina y Chile. Históricamente, las autoridades de salud han establecido que la principal vía de contagio de los hantavirus es el contacto con fluidos de roedores infectados o, de forma muy excepcional, la transmisión de persona a persona a través de la vía respiratoria.
Sin embargo, esta nueva investigación introduce un escenario epidemiológico completamente diferente al analizar el caso de un paciente de 55 años que contrajo la enfermedad hace seis años.
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El semen como "refugio" del hantavirus: ¿Cuánto tiempo puede persistir?
Los análisis clínicos demostraron que, si bien el virus había desaparecido por completo de la sangre, la orina y las vías respiratorias del paciente, el agente patógeno seguía presente en su semen 71 meses (casi seis años) después de la infección inicial.
Los especialistas médicos explican que este fenómeno ocurre porque el aparato reproductor masculino funciona como un "santuario inmunitario". En esta zona del cuerpo, el sistema inmune reduce su actividad protectora para evitar atacar a sus propios espermatozoides, lo que permite que al menos 27 enfermedades infecciosas, incluyendo el ébola y el zika, encuentren un refugio seguro y prolongado.
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¿Existe riesgo de transmisión sexual del hantavirus?
La persistencia a largo plazo del virus Andes en el semen ha llevado a los investigadores a concluir que existe un riesgo potencial de transmisión sexual, un mecanismo de contagio que nunca antes se había documentado ni previsto para esta enfermedad.
Ante la falta de precedentes, la comunidad científica sugiere adoptar medidas preventivas estrictas. Los expertos recomiendan que los hombres que se hayan recuperado del virus Andes sigan protocolos de bioseguridad similares a los establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el virus del Ébola, los cuales exigen la abstinencia sexual o el uso riguroso de preservativos hasta que las pruebas médicas confirmen la ausencia total del virus en el esperma.
Este descubrimiento adquiere una relevancia crítica para la salud pública tras el reciente brote de hantavirus Andes detectado en el crucero MV Hondius, un evento epidemiológico que cobró la vida de tres personas y que mantiene a los científicos rastreando las rutas de propagación del patógeno.
