La violencia de agentes de ICE en Minnesota contra un mexicano sacudió la tranquilidad de St. Paul el pasado 8 de enero, de acuerdo con información de The Associated Press (AP).
Lo que inició como un operativo rutinario frente a un centro comercial se transformó rápidamente en un episodio de brutalidad que ha puesto en jaque la credibilidad de las autoridades migratorias y despertó la indignación de legisladores locales ante un caso que parece no tener justificación legal alguna.
Foto: EFE
Una porra de acero contra la integridad
Alberto Castañeda Mondragón, un veracruzano de 31 años, relató a AP cómo oficiales enmascarados lo sacaron del auto de un amigo para someterlo con una saña inexplicable. Estando ya esposado en el suelo, fue golpeado en la cabeza con un ASP, una porra de acero telescópica cuyo impacto en el cráneo se considera fuerza letal según los manuales tácticos.
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El mexicano denunció que, tras ser llevado al centro de detención de Ft. Snelling, los agentes continuaron las agresiones entre risas y comentarios racistas, ignorando sus súplicas de auxilio médico urgente mientras él perdía el sentido.
La farsa de la pared y la violencia de agentes de ICE en Minnesota contra un mexicano
Para intentar encubrir las lesiones, los efectivos de ICE aseguraron al personal del Centro Médico del Condado de Hennepin (HCMC) que el detenido se había lanzado intencionalmente de cabeza contra una pared de ladrillos. Sin embargo, los diagnósticos especializados desmintieron categóricamente esta coartada.
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Una tomografía computarizada reveló ocho fracturas de cráneo y cinco hemorragias cerebrales distribuidas en la parte frontal, trasera y laterales de la cabeza, un patrón de daño que los médicos califican como totalmente incompatible con un choque accidental o una caída.
El olvido de una vida y la justicia tardía
El trauma fue tan profundo que Alberto despertó en el hospital sin recordar que tenía una hija de 10 años. La pequeña tuvo que recordarle vía telefónica fragmentos de su vida pasada, como sus primeras clases de baile, para intentar reconstruir una memoria fragmentada por los golpes.
Foto: EFE
Pese a que un juez federal determinó que su detención fue ilegal y ordenó su liberación el 27 de enero, las secuelas persisten; hoy, el migrante sufre de vértigo, falta de coordinación y un miedo constante que le impide salir de su departamento. Este caso es un crudo recordatorio de la violencia de agentes de ICE en Minnesota contra un mexicano que aún busca responsables.
