En un giro inesperado dentro de las investigaciones sobre la red de tráfico sexual de Jeffrey Epstein, el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, ha solicitado formalmente que su próxima comparecencia ante el Congreso no se realice a puerta cerrada, sino en una audiencia pública abierta al escrutinio ciudadano.
A través de una serie de mensajes, Clinton demandó la publicación íntegra de los archivos vinculados al caso, argumentando que la transparencia es fundamental tanto para las víctimas como para el público en general. Esta postura surge tras meses de resistencia legal, luego de que tanto él como su esposa, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, aceptaran finalmente someterse a un interrogatorio ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes.
"Pura política": La dura crítica de Clinton al Comité
El exmandatario demócrata no escatimó en críticas hacia el manejo de la pesquisa por parte del bando republicano. Clinton acusó directamente al presidente del Comité, James Comer, de intentar utilizar el proceso como un "instrumento" partidista. Según el expresidente, el hecho de solicitar una audiencia privada solo sirve a intereses políticos y no a la búsqueda de la verdad.
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"Si quieren respuestas, dejemos los juegos y hagámoslo como corresponde: en una audiencia pública", sentenció Clinton, sumándose así a la petición de Hillary Clinton, quien también ha instado a que las cámaras estén encendidas durante sus declaraciones.
La respuesta del Congreso y el contexto de los archivos
Por su parte, James Comer ha enfatizado que el curso de la investigación no será "dictado por los Clinton" y defendió el formato de las declaraciones grabadas en video para su posterior revisión. Aunque Bill Clinton ha sido mencionado en diversos documentos judiciales recientemente desclasificados debido a su relación documentada con Epstein en décadas pasadas, es importante señalar que no ha sido acusado de ningún delito en este caso.
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El ambiente de tensión se da en un marco donde el Departamento de Justicia ha liberado recientemente más de tres millones de páginas de documentos y miles de videos relacionados con Epstein. Sin embargo, este proceso de desclasificación ha sido objeto de fuertes críticas por errores que expusieron involuntariamente nombres de sobrevivientes, obligando al retiro temporal de algunos archivos para su revisión.
Mientras la controversia crece, otras figuras políticas han fijado postura. El actual presidente, Donald Trump, ha sugerido que el Departamento de Justicia debería abandonar el caso, desmarcándose nuevamente de cualquier implicación con las actividades del magnate fallecido.
Por ahora, se espera que la comparecencia de los Clinton marque un precedente histórico en la rendición de cuentas de figuras de alto perfil vinculadas a la red de Epstein, en un momento donde la opinión pública exige total claridad sobre las conexiones políticas y financieras del caso.
