El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión internacional tras anunciar la cancelación total del diálogo con las autoridades de Irán, en medio de las protestas que sacuden a ese país y que, según denunció, han sido reprimidas de manera violenta. Así lo dijo.
El mandatario condicionó cualquier contacto diplomático a que “cesen los asesinatos” de manifestantes y envió un mensaje directo de respaldo a quienes participan en las movilizaciones.
¿Por qué Trump romperá diálogo con Irán?
A través de su red social Truth Social, Trump llamó a los ciudadanos iraníes a mantener las protestas y a asumir el control de sus instituciones.
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En su mensaje, exhortó a los manifestantes a documentar los abusos y a identificar a los responsables de la represión. “Guarden los nombres de los asesinos y los responsables de los abusos. Pagarán un alto precio”, escribió, al tiempo que aseguró que la “ayuda está en camino”, sin ofrecer detalles sobre el tipo de apoyo que podría brindar Estados Unidos.
El anuncio implica un giro abrupto en los canales diplomáticos entre Washington y Teherán, ya marcados por años de desconfianza y confrontación.
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La decisión de suspender reuniones con funcionarios iraníes ocurre en un contexto de creciente inestabilidad interna en Irán, donde las protestas han generado una fuerte respuesta de las fuerzas de seguridad, según reportes internacionales y organizaciones de derechos humanos.
¿Qué han generado sus declaraciones?
Las declaraciones de Trump también generaron reacciones inmediatas en el ámbito internacional. Rusia rechazó de manera tajante tanto las amenazas veladas de una posible acción militar estadounidense como la opción de imponer mayores sanciones económicas a los países que mantienen vínculos con la República Islámica. Moscú advirtió que este tipo de posturas podría agravar aún más la situación en Medio Oriente.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, calificó como “categóricamente inadmisibles” las amenazas de nuevos ataques militares contra el territorio iraní. En un comunicado difundido en la página oficial de la cancillería rusa, subrayó que la presión militar y económica no es una vía aceptable para resolver conflictos internos de otros países ni para garantizar la estabilidad regional.
El posicionamiento ruso refleja el temor de que una escalada entre Estados Unidos e Irán derive en un conflicto de mayores dimensiones, con consecuencias impredecibles para la seguridad global y los mercados internacionales. Además, la posibilidad de un aumento de aranceles a los socios comerciales de Irán podría tensar aún más las relaciones entre Washington y otras potencias.
Mientras tanto, la situación en Irán continúa siendo incierta. Las protestas siguen activas y la respuesta internacional, marcada por declaraciones contundentes y advertencias cruzadas, evidencia que el conflicto ha trascendido el ámbito interno y se ha convertido en un nuevo foco de fricción geopolítica.
