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Los meses sin intereses representan una de las herramientas más utilizadas en el consumo cotidiano, pero su mal uso puede comprometer gravemente la estabilidad financiera de los hogares. Ante el auge de ofertas comerciales, es fundamental comprender la mecánica detrás de estos esquemas antes de comprometer ingresos futuros.
Adalberto Ortiz, presidente de la Coparmex Ciudad de México, aclaró en entrevista con Juan Manuel Jiménez en MVS Noticias cómo operan realmente estos financiamientos. El experto advirtió que ninguna promoción es gratuita y que, detrás de cada esquema de pago diferido, existe una estructura de costos que el consumidor debe identificar para evitar caer en una deuda que afecte su patrimonio personal.
La realidad financiera detrás del plástico
El presidente de la Coparmex CDMX explicó que los meses sin intereses no son un regalo del comercio, sino un crédito bancario con costos ocultos. Cuando un usuario accede a este esquema, el banco financia al establecimiento, pero le cobra una sobretasa que varía según el plazo elegido, oscilando entre un 3 por ciento para plazos cortos y hasta un 13 por ciento para periodos de 12 meses.
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Este costo de financiamiento rara vez es absorbido totalmente por el comercio, sino que frecuentemente se traslada al precio final del producto. Por ello, el especialista enfatizó que, antes de comprar, es fundamental comparar precios, ya que es común que el costo del artículo aumente discretamente cuando se ofrece bajo este esquema.
Reglas de oro para el uso del crédito
El consejo central del experto es limitar el uso de este instrumento financiero a bienes que realmente generen valor o productividad, como herramientas de trabajo esenciales o inversiones que permitan mayor retorno. Comprar artículos superfluos o de lujo bajo esquemas de crédito es un error común que puede derivar en un ciclo de endeudamiento innecesario que erosiona la capacidad de ahorro a largo plazo.
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Asimismo, Adalberto Ortiz subrayó una lección básica de finanzas personales: todo gusto o lujo debe pagarse de contado. El crédito sólo tiene sentido cuando se traduce en un beneficio tangible a futuro; de lo contrario, la suma de pequeñas deudas mensuales se convierte en una carga que limita la libertad económica de las familias mexicanas ante cualquier emergencia.
Decisión financiera frente a la emocional
Un tema recurrente es la disyuntiva entre pagar deudas de contado con descuento o diferirlas para invertir el capital. Aunque matemáticamente puede ser más rentable invertir el dinero en instrumentos como CETES, con rendimientos competitivos, el factor emocional es determinante. Si el usuario carece de disciplina de ahorro, pagar de contado resulta ser la mejor estrategia de protección contra sí mismo.
Finalmente, el presidente de la Coparmex invitó a la ciudadanía a evaluar ambos escenarios: el lógico-matemático y el emocional. La mejor decisión financiera es aquella que, además de ser rentable, se ajusta a la disciplina personal del usuario.
