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El arranque de la Copa del Mundo 2026 en la Ciudad de México no solo ha encendido la pasión futbolera en las calles, sino que también ha puesto de manifiesto una profunda brecha social y económica. Durante la inauguración del torneo el pasado 11 de junio, la contraposición de narrativas entre el gobierno mexicano y los altos mandos de la FIFA evidenció las dos realidades que coexisten en este magno evento deportivo.
En entrevista para MVS Noticias con Juan Manuel Jiménez, Gustavo Rivera, socio fundador de Cinco Elementos, compartió sus impresiones sobre lo ocurrido en la jornada inaugural, calificando de "brutal" el contraste entre la agenda pública de la presidenta Claudia Sheinbaum y la postura del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Sheinbaum vs. Infantino: El palco VIP y el deportivo popular
El contraste visual y político durante el partido inaugural de la Selección Nacional fue uno de los aspectos más comentados por Rivera en el espacio de MVS Noticias.
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"Me gustó mucho ver a la presidenta en el Deportivo de la alcaldía Gustavo A. Madero, conviviendo con la gente, tomándose fotografías con niños, niñas y familias. Esa imagen me pareció extraordinaria. El brutal contraste con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fue notable: mientras él observaba el partido de la Selección desde un palco, rodeado por la burocracia del organismo, la presidenta estaba entre la gente, compartiendo el momento con el pueblo y disfrutando del ambiente."
Este distanciamiento simbólico estuvo respaldado por los pronunciamientos emitidos desde la conferencia matutina de Palacio Nacional, donde el gobierno federal cuestionó de manera directa a la dirigencia de la FIFA sobre las condiciones económicas del torneo, señalando que los costos vigentes marginan a la base de la afición local.
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La exclusión del estadio frente a la fiesta de la plaza pública
Uno de los ejes del análisis de Gustavo Rivera fue el cambio que ha experimentado el acceso al futbol mundialista desde una perspectiva económica. Señaló que, aunque este deporte ha sido históricamente identificado como el "deporte del pueblo", hoy enfrenta cuestionamientos por los elevados costos de las entradas al Estadio Ciudad de México, que para muchos aficionados resultan inalcanzables.
Como referencia, recordó que durante las eliminatorias rumbo al Mundial de Estados Unidos 1994, disputadas en 1993, un boleto para ingresar al inmueble costaba 70 pesos, una cantidad que actualmente ni siquiera alcanza para comprar una bebida dentro del estadio.
Rivera destacó que esta realidad ha llevado a numerosos aficionados a recurrir a créditos bancarios o a realizar desembolsos de decenas de miles de pesos para asegurar un lugar en las gradas, convirtiendo la asistencia a un partido mundialista en una decisión con importantes implicaciones financieras.
Frente a esta exclusión, el Gobierno de la Ciudad de México ha implementado una estrategia de mitigación mediante la colocación de pantallas gigantes en plazas públicas y deportivos, buscando democratizar el acceso al espectáculo y mantener el ambiente festivo de forma gratuita.
De este modo, el debate queda abierto entre quienes defienden el Mundial como un motor económico legítimo y un espectáculo de alta gama indispensable para la proyección internacional del país, y aquellos que argumentan que el control corporativo de la FIFA ha terminado por arrebatarle el balón a los sectores más populares.
