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En entrevista para MVS Noticias con Citlali Sáenz, en ausencia de Pamela Cerdeira; Alejandra Jiménez, coordinadora de la Alianza Mexicana Contra el Fracking explicó el porqué México analizó la posibilidad de extraer gas natural a través del ‘fracking’.
Esta medida, contemplada en el Plan Estratégico de Pemex 2025-2030, busca reducir la dependencia del gas importado principalmente de Estados Unidos y alcanzar la soberanía energética en la próxima década.
Sin embargo, el anuncio ha encendido las alarmas entre organizaciones civiles. Jiménez, señaló que esta propuesta contradice compromisos previos de la actual administración.
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¿Existe un "fracking sustentable"?
Uno de los puntos más polémicos es la creación de una comisión de científicos para desarrollar un modelo de "fracking sustentable" que utilice agua reciclada. Jiménez fue tajante al respecto:
"No es posible... hay suficiente evidencia científica que muestra lo contrario. El consenso científico internacional y la misma ONU han dicho que los combustibles fósiles son los responsables de la actual emergencia climática".
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Los riesgos documentados
La Alianza advierte que el costo ambiental y social supera los beneficios económicos. Entre las principales preocupaciones destacan:
- Consumo hídrico: Mientras los pozos en Estados Unidos pueden consumir hasta 120 millones de litros de agua dulce, México enfrenta una severa crisis hídrica en estados clave como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
- Contaminación química: Se inyecta un "cóctel" de sustancias tóxicas, cancerígenas y radiactivas que pueden filtrarse a mantos acuíferos.
- Impacto en la salud: Las comunidades cercanas se exponen a mutaciones genéticas y afectaciones al sistema nervioso.
¿A quién beneficia el gas fósil?
Aunque el discurso oficial se centra en la soberanía nacional, Jiménez cuestionó el destino final de este recurso. Afirmó que el 75 por ciento del gas consumido en México es importado y que el principal consumidor no es el ciudadano común, sino la industria maquiladora transnacional que exporta sus productos, sin que esto fortalezca realmente la economía interna.
La discusión apenas comienza, pero el choque entre la urgencia por la independencia energética y la protección del medio ambiente define hoy el futuro de la política extractiva en México.
