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En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Carlos Carabaña, periodista de El País, habló sobre ¿qué ocurrió en uno de los oleoductos de Pemex en el Golfo de México el pasado febrero?
La opacidad en torno a los incidentes ambientales en las costas mexicanas ha vuelto a encender las alarmas tras el reporte de manchas de crudo el pasado febrero. Carlos Carabaña, expuso hallazgos que contradicen la versión oficial sobre el origen de la contaminación. Según el comunicador, el uso de tecnología satelital permitió ubicar al barco "Árbol Grande" realizando maniobras sospechosas en puntos estratégicos donde se encuentran diversos oleoductos de Pemex, lo que sugiere una fuga por falta de mantenimiento en lugar de una emanación natural.
El barco "reparaductos" y la mancha de petróleo
Carabaña detalló que el seguimiento satelital fue clave para cuestionar la narrativa gubernamental. Mientras las autoridades atribuyen el desastre a "chapopoteras" naturales o a un barco fantasma en Coatzacoalcos, la evidencia apunta a trabajos de reparación en infraestructura específica.
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"Lo que vemos es un barco reparaductos sobre un ducto, parado, o sea, literalmente parado anclado sobre un ducto en el que alrededor se ve una mancha de petróleo", señaló el periodista.
El buque Árbol Grande permaneció siete días en la zona, una coincidencia difícil de ignorar dado que su función principal es, precisamente, el mantenimiento de la red de oleoductos de Pemex.
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¿Fallas en el mantenimiento o causas naturales?
Aunque Pemex reconoce la existencia de emanaciones naturales (chapopoteras) en Cantarell, expertos consultados por Carabaña indican que las manchas detectadas no tienen la morfología de un fenómeno natural, sino de un derrame por fractura en la infraestructura.
"Esto que tienes ahí son aparentes derrames de petróleo que tienen un aparente origen en infraestructura petrolera... construida en los setenta y a la que está la posibilidad de que el mantenimiento que se le haya dado no haya sido todo lo exhaustivo que se debería", explicó Carabaña citando a sus fuentes expertas.
Desde 2023, se han identificado al menos 14 derrames significativos que parecen provenir de instalaciones envejecidas y no de grietas naturales en el subsuelo.
Silencio oficial y falta de protocolos
Uno de los puntos más críticos señalados en la entrevista es la tardanza en alertar a las poblaciones costeras. A pesar de que los derrames comenzaron a inicios de febrero, la información fluyó solo cuando el crudo llegó a las playas.
"El protocolo marca que ante un derrame grande tú tienes que avisar a las comunidades... lo que vimos es que el momento en el que avisan únicamente es cuando llegan a costas", denunció el periodista.
Respecto a la respuesta de la paraestatal, Carabaña mencionó que la empresa fue evasiva ante los cuestionamientos directos: "Pemex decidió no contestarnos hasta ayer que se publica la información... no responden directamente a esa pregunta".
El impacto en las costas mexicanas
La combinación de factores, denominada por el periodista como "la tormenta perfecta", permitió que la contaminación se volviera un problema de opinión pública. La falta de transparencia sobre el estado real de los oleoductos de Pemex sigue siendo el eje de la controversia, mientras las autoridades continúan en la búsqueda de un supuesto barco responsable del cual no tienen rastro, ignorando las señales que emiten sus propios barcos de mantenimiento sobre los oleoductos.
