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En entrevista con Pamela Cerdeira, para MVS Noticias, Ana Cristhel López Ronquillo, hermana de Yuliana López Ronquillo, habló sobre las irregularidades en la atención a familiares de víctimas del incendio en las inmediaciones de la refinería de Dos Bocas, Tabasco.
Juliana, quien dejó en la orfandad a dos niñas menores de 9 y 11 años, se desempeñaba como vigilante para la empresa contratista SIPSA. De acuerdo con el testimonio de su hermana, la familia fue notificada del fatal evento varias horas después de que sucediera, pasado el mediodía.
El manejo de la contingencia por parte de las empresas involucradas ha revelado una cruda realidad sobre las condiciones de los trabajadores. SIPSA inicialmente se hizo cargo de los gastos funerarios y el traslado del cuerpo desde Paraíso.
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Sin embargo, al día siguiente, la ayuda de la compañía se limitó a entregar "ocho piezas de pollo y una despensa". Días después, representantes de la empresa intentaron que la familia firmara un documento aceptando un supuesto apoyo económico de 4,200 pesos, monto equivalente a su pago quincenal.
La familia se negó a firmar el documento por temor a que fuera manipulado legalmente para evadir las responsabilidades del finiquito y la pensión del IMSS que por ley corresponde a las hijas de la víctima.
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La controversial oferta de Pemex: Un puesto en la zona del desastre
Por su parte, el acercamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) hacia los deudos ha generado gran controversia. La única oferta de la empresa estatal fue otorgar un puesto de trabajo dentro de la refinería a un miembro de la familia afectada.
Ante esta propuesta, Ana Cristel relató su tajante respuesta a los directivos: "¿Qué es lo que buscaban que nosotros les entregáramos otra vida de otro familiar, que otro familiar corriera el riesgo o tuviera el mismo destino que mi hermana tuvo?".
Negligencia y falta de seguridad laboral en la refinería
La tragedia destapa también presuntas negligencias en materia de seguridad laboral. Juliana operaba con equipo de protección mínimo —consistente solo en uniforme, botas y un casco— y, según los argumentos de la empresa SIPSA, los trabajadores no contaban con cobertura de seguro de vida.
Hoy, la familia exige respuestas claras y responsabilidad corporativa ante la pérdida. "Tenemos en estos momentos indignación, impotencia, porque no responden, no han dado la cara por lo que sucedió tanto a mi hermana como a las otras personas que perdieron la vida", sentenció Ana Cristel
