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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) dejó de fiscalizar a fondo las grandes obras del sexenio y convirtió la revisión del gasto público en un ejercicio superficial, particularmente en el caso del Tren Interoceánico, uno de los proyectos estratégicos del gobierno federal.
Así lo afirmó la periodista y columnista política Ivonne Melgar, quien sostuvo que, tras el conflicto político generado por la auditoría del aeropuerto de Texcoco en 2021, el órgano fiscalizador optó por evitar revisiones estructurales y limitarse a observaciones menores, sin impacto real en la rendición de cuentas.
El punto de quiebre: Texcoco y la presión política
Desde su perspectiva, la gestión del auditor David Colmenares marcó un antes y un después en la función fiscalizadora del Estado, al privilegiar la opacidad frente al control del gasto público.
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“Esta gestión ha sido en particular muy opaca y porque triunfó la opacidad. Con la mayoría de Morena y la fuerza de la autoproclamada Cuarta Transformación, se impuso la opacidad”.
Melgar explicó que el cambio de rumbo se produjo después de que una auditoría de desempeño estimara en 330 mil millones de pesos el costo real de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, lo que desató una reacción directa desde el Poder Ejecutivo.
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“A partir de ese momento Colmenares cede a las presiones de Palacio Nacional, sacrifica al auditor de desempeño y gira la Auditoría”.
Auditorías superficiales y abandono de la revisión estructural
A partir de entonces, sostuvo la periodista, la ASF dejó de analizar el diseño, la viabilidad y los modelos de negocio de las grandes obras públicas, como el Tren Interoceánico, para concentrarse en observaciones menores.
“En lugar de estar vigilando el diseño de las obras y el modelo de negocio, se fueron a lo chiquitito… decidió David Colmenares que la auditoría iba a ser cosmética”.
El Tren Interoceánico ejemplifica, según Melgar, esta fiscalización limitada. De los más de 62 mil millones de pesos invertidos en el proyecto, las observaciones fueron mínimas en proporción al gasto total.
“El 0.11%, 71 millones de pesos son los observados a lo largo de los años en el caso del tren interoceánico… puras cosas niñas de cosmetología”.
Omisiones pese al conocimiento previo de las obras
La columnista subrayó que la falta de una revisión profunda resulta aún más grave debido a que el propio auditor conocía previamente la región y las obras del proyecto.
“David Colmenares fue el responsable de revisar las obras de esa zona en el sexenio de Peña Nieto. Él conocía perfectamente de qué estaba hecho todo eso y optaron por voltear la mirada”.
Para Melgar, esta decisión derivó en advertencias ignoradas y en un modelo de fiscalización que concluye sistemáticamente que no existen irregularidades de fondo.
“Con esa gota de sangre debieron irse a una revisión estructural y no lo hicieron”.
La salida del auditor y el reto para los proyectos ferroviarios
Con la salida de David Colmenares prevista para marzo, Ivonne Melgar consideró que se abre una oportunidad para corregir el rumbo de la fiscalización, especialmente ante los planes de expansión ferroviaria del nuevo gobierno.
