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En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Óscar Balderas, periodista, habló sobre la violencia en Sinaloa.
La violencia en Sinaloa continúa siendo un tema crítico que afecta a la vida cotidiana de sus habitantes, donde la paz parece una ilusión lejana. Óscar Balderas, periodista especializado en seguridad, señaló que “Sinaloa no se ha podido pacificar no porque el Estado mexicano no quiera, sino porque simplemente de eso no depende la paz en Sinaloa. Depende del arreglo de los grupos criminales o de que uno extermine al otro lo más rápido posible”.
Factores detrás de la violencia en Sinaloa
Balderas explicó que históricamente la violencia ha estado asociada al narcotráfico, especialmente en zonas como Badiraguato, Cosalá y San Ignacio Río Muerto. “Siempre hubo una violencia asociada al tráfico de drogas, aunque en espacios urbanos como Mazatlán o Culiacán se podía hacer la vida cotidiana”, comentó.
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El periodista también detalló la compleja dinámica de los grupos criminales: “El Chapo Isidro surge de Guasave y está asociado a los Beltrán Leyva. Cuando ellos rompen con el Mayo Zambada y el Chapo Guzmán, Isidro se une a la coalición para quedarse con el cártel de Sinaloa. Tiene liderazgo, conoce muy bien la región, pero todavía no le alcanza”.
Liderazgos criminales: El Chapo Isidro y los Beltrán Leyva
Sobre la estrategia del gobierno ante detenciones de capos, Balderas advirtió: “Si detienen a Iván Archivaldo o a Jesús Alfredo, vendrá un reacomodo en el cual la entidad probablemente apostará por un grupo criminal hegemónico. Esto siempre ha pasado”.
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El especialista destacó la importancia de la geografía en la violencia: “Las operaciones son más exitosas en zonas urbanas. Es más fácil llegar a una colonia con caminos asfaltados y alumbrado público que a la sierra, donde los helicópteros no pueden aterrizar y hay recovecos que solo los locales conocen”.
Inseguridad y vida cotidiana: fronteras invisibles en Sinaloa
Balderas también habló sobre la percepción de inseguridad de los ciudadanos: “De acuerdo con datos del INEGI, Culiacán tiene mayor percepción de inseguridad, mientras que Los Mochis se siente más seguro. Son fronteras invisibles donde cruzar una calle puede cambiar por completo el nivel de riesgo percibido”.
El periodista concluyó sobre la compleja situación de la entidad: “La violencia en Sinaloa no depende solo del gobierno; hay dinámicas criminales históricas, geográficas y sociales que hacen que cualquier intento de pacificación sea muy complicado”.
