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El gobierno federal alista una nueva reforma electoral que aún no ha sido presentada públicamente por la presidenta. En entrevista en MVS Noticias con Ana Francisca Vega, el politólogo Javier Aparicio, profesor e investigador del CIDE, analiza los temas que han trascendido y advierte sobre los riesgos que podrían comprometer la autonomía electoral.
Reforma electoral de Sheinbaum: autonomía del INE y pluralidad en riesgo, advierte Javier Aparicio
Javier Aparicio subraya que, a pesar de la cercanía de las fechas anunciadas para la presentación de la iniciativa, persiste una falta de claridad preocupante sobre el contenido de la reforma electoral. Para el investigador, resulta llamativo que la presidenta no haya expuesto directamente su visión.
“Como es la hora que la presidenta no nos dice qué reforma electoral quiere… me llama mucho la atención la reticencia de la presidenta en que nos lo diga con sus palabras. Si es una reforma constitucional, pues que ella nos venda la idea, que nos diga qué quiere”.
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Aparicio sostiene que los temas que han trascendido públicamente no son menores y tocan el corazón del sistema democrático: la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE), el financiamiento a partidos políticos y el futuro de los órganos electorales locales. Desde su perspectiva, hay dos ejes que deberían ser prioritarios.
“Para mí lo más importante son dos cosas: que se defienda, que sobreviva o que mejore la pluralidad en la integración del Congreso, y por otro lado, que sobreviva lo que queda de la autonomía del INE”.
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El especialista recuerda que las instituciones electorales ya han sido debilitadas por reformas previas, incluida la judicial, que impactó también al Tribunal Electoral.
“El INE ya ha sido vulnerado… las instituciones electorales ya han sido vulneradas. La reforma judicial ya se pasó a traer al tribunal electoral también”.
Financiamiento a partidos: un tema popular, pero con riesgos estructurales
Sobre la reducción del financiamiento público a los partidos políticos, Aparicio reconoce que se trata de una demanda social extendida, pero advierte que el debate no debe simplificarse bajo el argumento de la austeridad.
“El financiamiento a los partidos en México es generoso… se podría revisar la regla con la que se asigna el dinero, pero lo que me preocupa es el espíritu en general de las ideas que están en la mesa”.
El investigador alerta que una reducción drástica podría beneficiar, paradójicamente, al partido en el poder.
“En ciertos contextos, el financiamiento público es más importante para la oposición que para el partido en el gobierno… si tú reduces a rajatabla el financiamiento público, puedes acabar beneficiando al partido en el gobierno”.
Además, enfatiza que un sistema electoral debe evaluarse, ante todo, por su capacidad para generar elecciones confiables y competitivas.
“La primera forma de evaluar un sistema electoral es si produce o no elecciones confiables, competitivas, creíbles, y hacer elecciones confiables es relativamente caro”.
