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Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum, anunció que se implementarán medidas y reformas para atender la crisis de las desapariciones; sin embargo, Raúl Servín, integrante del Colectivo “Guerreros Buscadores de Jalisco”, ha afirmado que las autoridades ya no los están dejando seguir con sus búsquedas.
En entrevista con Manuel López San Martín, el integrante de este colectivo habló de la situación actual que se está viviendo en Teuchitlán, Jalisco, respecto a los campos de concentración y de exterminio hallados en el Rancho Izaguirre.
Raúl describió el descubrimiento de prendas, calzado y efectos personales, así como restos humanos quemados, estimando que podría haber más de 200 personas sepultadas en el lugar.
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Autoridades no dejan concluir búsquedas en el Rancho Izaguirre
Este integrante de “Guerreros Buscadores de Jalisco”, mostró su frustración con las autoridades, específicamente con la Fiscalía, que ha detenido las búsquedas en el rancho a pesar de las promesas previas de la fiscal Blanca Trujillo, de proporcionar seguridad durante las excavaciones.
“Nos detuvieron cualquier tipo de búsqueda en el rancho (Izaguirre), literal, no podemos ir, ni estar cerca del rancho. Que eso va a ser hasta nuevo aviso”; señaló.
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¿Cómo encontraron los colectivos a las personas desaparecidas?
Raúl Servín, explicó que con anterioridad se estaban apoyando con excavaciones para llegar a lo más profundo de la tierra, que es como el crimen organizado suele esconder los restos de las personas.
“Nuestra intención era hacer nuestras excavaciones a los lados del terreno, como en la parte de atrás y de enfrente”.
Su participación concluye en que pidió a las autoridades de no hacerlos a un lado en las investigaciones, ya que ellos tienen conocimiento directo de la situación actual de Teuchitlán y los campos de exterminio.
¿Qué pasa con los campos de exterminio en Jalisco?
El colectivo Guerreros Buscadores encontró lotes de restos óseos fragmentados y con indicios de exposición térmica, así como 400 prendas e indumentaria, 96 casquillos de diversos calibres, tres cargadores, unos aros aprehensores metálicos y libretas.
El grupo criminal, además de calcinar los restos de sus víctimas, los ocultaba bajo una losa de ladrillo y una capa de tierra. La oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha reclamado a las autoridades de México una investigación "exhaustiva" tras el "perturbador" hallazgo de los restos humanos.